*Sophia POV*
Llegué a casa
lamentándome el haberme metido en esa casa. Ya me imagino lo que será eso. Ella
va a volverme loca. ¡Demonios! ¿Algo más tendría que pasarme?
–Hola muñeca ¿Cómo
te fue? –Mi padre llegó a la sala de la casa interrumpiendo mis lamentos.
–Bien padre, am
tenías razón, tengo una hermana. –Abrió los ojos enormes y preguntó.
–¿Enserio? Y ¿Cómo
es? Ella… –Lo interrumpí.
–Ella es mala.
–Dije interrumpiéndolo. –Es Serena Bandi. La chica que me molesta en el
colegio. –Cerré los ojos y estos se llenaron mientras él se allegaba a mí y me
abrazaba. –Ella va a hacer mi vida imposible en esa casa, como lo hizo toda la
secundaria en la escuela.
–¿Cómo es eso capaz
Sophie? ¿Eh? –Preguntó. Yo… No lo sé.
–No lo sé papi.
Pero sé que pronto voy a tener que decirle la verdad, porque no voy a aguantar
tanto tiempo los maltratos de lo que sería mi propia hermana. Y si vieras lo
parecida que es a vos. Jamás le había prestado atención. Pero tiene tu sonrisa,
y los ojos grandes así como los tuyos, también tiene tu pelo y es morena, pero…
–Fruncí el ceño. Y lo miré, él preguntó.
–¿Pero? –Dijo
mirándome.
–Pero tiene los
ojos celestes… ¿De dónde los sacó? –Dije confundida. Si mi madre tienes los
ojos color caramelo, pero no son celestes ni verdes… Mi papá respondió de igual
forma, pensando. Hasta que creo que recordó a alguien.
–Tu abuela. Tu
abuela, la madre de tu madre tienes los ojos de ese color. Viene de familiares,
están en los genes. Ella los heredó de tu abuela, así como vos tenés la piel
blanca y los ojos pardos como los de tu madre. –Dijo sonriente. ¿Mi abuela?
¿Tengo una abuela más?
–¿Tengo otra
abuela? –Dije sorprendida. Asintiendo respondió.
–¡Oh sí! Elena
Bandi. Una mujer muy culta y adinerada. Como también es seria y enojadiza, algo
gruñona… Tiene ese mismo color de ojos –Dijo mi padre mientras me sonría. Ahora
que lo pienso, El hombre este… ¿Emilio? Sí, sí. Había nombrado a “la enojadiza
señora” y luego a mi madre me la nombró como “señorita Victoria” entonces de
esa “señora” hablaba…
–¿En qué piensas?
–Preguntó mi padre.
–No nada,
tonterías. Oye, ¿Sabes que sucedió? –Dije sonriéndole. Y él me preguntó.
–No. ¿Qué? –Dijo
posando toda su atención en mí.
–Mi queridísima
madre, es un sol ¿Lo sabes? –Dije en un tono semisarcástico por lo de “Mi
madre” pero algo orgullosa de contarle lo que ella me propuso.
–¿Por qué lo dices?
–Dijo mientras me seguía hasta la cocina.
–Porque, me va
ayudar a poder trabajar sin que deje el colegio. –Dije entusiasmada, este se
sonrió alegre y respondió.
–¡Oh me alegro
mucho! No quería que abandonaras tus estudios. ¡Aún tiene ese enorme corazón
que recuerdo que tenía! –Dijo sonriente. Verlo hablar de Victoria es como ver a
un niño hablar de que irá al parque de diversiones o que le compraran su
juguete favorito muy pronto.
–Me gusta la cara y
la sonrisa que haces cuando hablas de Victoria. –Dije imitando su sonrisa.
–Am… –Dijo tratando
de justificarse y rápidamente lo saqué de la incomodidad en donde lo puse.
–¿Quieres un té?
–Dije sonriéndome y este asintió.
CONTINUARÁ...
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