Marcoria

Marcoria

martes, 23 de diciembre de 2014

Cuarta Parte:

*Serena POV*    
¿Qué hace la idiota acá? La miré, me miró. ¿Está abrazando a mi mamá? ¿Mi mamá abraza a alguien? Esto sí que no me lo esperaba.
–¡¿Vos?! –Dije al instante que intercambiamos miradas.  Ella soltó a mi mamá y mi mamá me sonrió preguntando.
–¿Cómo te fue en el colegio pequeña? –Dijo tratando de ser agradable.
–Con vos no estoy hablando. –Dije seriamente. Mi madre frunció el ceño, pero no me importó después hablaré con ella –¿Qué mierda haces acá? –Lo que me faltaba, que ahora se venga a hacer la pobrecita con mi mamá, si la fastidio, pero es idiota la chica ¿Yo que quieren que haga? Te tienta la muy tarada. –¿Yy? –Dije impaciente.
–Y-yo… vine a buscar trabajo. No sabía que vivías acá. –Dijo bajando la mirada la muy idiota. Ash, pero claro que no lo sabe, si es idiota.
–Bueno, como veo te lo habrán dado, vení cuando tengas que venir pero andate. ¡NOW! –Dije resaltando la última palabra. Me sonreía por mis adentros, mi mucama, esto va a ser divertido.
–S-si… Chau, gracias señorita Victoria. –Dijo tomando un bolso de trapo y saliendo por al lado mío.
–¿Conoces a la chica caramelito? –Dijo mi mamá. Odio cuando me llama así.
–Si la conozco, es la tarada del colegio. Y ya te dije mil veces que no me llames así. ¡Dios! –Ella tornó los ojos y se acercó a mí.
–No entiendo de donde saliste tan fría y amargada, acaso yo no te di siempre mi amor pequeña. ¿Qué es lo que te hizo así? –Y si había algo, algo que siempre le reclamé y que jamás quiso darme.
–Un padre. Quizá… –Dije sonriendo mientras tomaba mi manzana verde y la mordía con gusto. Ella frunció el ceño y me miró. Ok volvió a enojarse la muy insoportable.
–¡Demonios Serena! ¿Otra vez con eso? –Dijo ella hundida en nervios mientras tomaba varias planillas y las acomodaba. Yo me tiré en el sillón y la miré, eso… Cada vez más nerviosa Victoria ¡Wow!
–Jajaja No entiendo ¿Qué es lo que te pone tan nerviosa Victoria? Si después de todo sabemos que es una estúpida broma… –Si es que soy muy ingrata y no tengo piedad de nada, pero la verdad es que a veces me saca de quicio que hagan preguntas tan boludas.
–¡Oye! ¡Ya te dije que a mí no me hables así niña! Soy tu madre para que lo sepas. ¡Discúlpate! ¡Vamos! –Fruncí el ceño y respondí, ok, se enojó la señora.
–Ok, lo siento madre. –Dije sin una gota de arrepentimiento y luego rodé mis ojos.
–Bien. Pero estaría más bueno que realmente te arrepientas de las cosas que a veces dices. –Volví a rodar los ojos. Me levanté del sillón y la miré.
–A veces no entiendo si en verdad no tienes sentido del humor o si eres así de insoportable. –Dije saliendo tras la puerta y olvidando sus malditos llamados.
–¡SERENA! ¡SERENA VUELVE ACÁ NIÑA MALEDUCADA! –Dijo gritando, pero obviamente no volví. Por mí puede morirse llamándome.
Caminé hacia la sala y luego pasé hacia la cocina.
–¡Emilio! –Llamé y este apareció por arte de magia como siempre.
–Princesa… –Otro cursi más…
–Serena, Se-re-na… ¿Entendiste no? –Dije mientras volví a rodar mis malditos ojos. ¡Que parte de Ya-eh-crecido no entienden?
–Seri, ¿porque eres tan así corazón? acaso ¿necesitas algo más para ser más alegre…? –Lo miré y volví a decir igual.
–Un maldito padre no me haría mal, pero ahora vine en busca de un maldito café ¿puedes hacerlo por mí y dejar de preguntar tantas tonterías? –Dije devastada por tanta pregunta idiota. Este me miró algo enojado y se volvió a la cocina encendiendo la cafetera.
–Sabes que me gusta el instantáneo. –Dije viendo que estaba por hacer unos de esos con los granos de café y toda la mierda. Este apagó la cafetera y prendió la pava calentando el agua y poniendo azúcar y café en una taza. Comenzó a batir con tanta fuerza que notaba su enojo. –Ok, ya no te enojes. Lo siento es que a veces me pone de mal humor ver que todo el mundo me sigue tratando como una niña es todo.
–Disculpas aceptadas. Pero a veces tienes que notar que la gente no te trata como si fueses una niña, sino que a veces, uno lo hace con el cariño que se te tiene ¿Entiendes? –Preguntó él mientras me miraba con una sonrisa. Yo le asentí y terminé por responder con la misma. Realmente me hace olvidar de mis enojos en dos segundos. Adoro a este tipo.
–¿Te dije que te adoro verdad? –Pregunté abrazándolo.
–Sí, si ya lo has dicho. –Dijo sonriente.
Cuando terminé mi café, subí hasta mi habitación y ahí se encontraba otra vez, en mi cabeza, la imagen de la idiota. Me sonreí al recordar la escena. ¡Que gracioso! Eso me hará pensar muchas maldades para ella. Y si… ¿Quién es tan tonto de alistarse a trabajar en la casa en donde vive la persona que te fastidia? ¿Quién? Solo ella. Negué con mi cabeza. Voy a grabarla fregando los pisos. ¡O no! Lavando los inodoros. Quizá, lavando o planchando mi ropa… Ya veré que es lo que se me ocurra.


*Sophia POV*

CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario