Marcoria

Marcoria

domingo, 21 de diciembre de 2014

Primer Parte:

*Sophia POV*
Caminaba con rapidez por todo el lugar. Llegué a la clase de matemáticas y ahí estaba ella, sentada sobre el banco con sus jeans calzados a la perfección. Su chaqueta de cuero. Su cabello ondulado y rebelde era perfecto de un color obscuro, su rostro perfecto perforado en la nariz con un piercing, sus brillantes ojos celestes remarcados y la mirada de perra… ¡Pretty bitch!
Sus piernas dobladas, sus zapatos altos. Su chupetín de colores entraba y salía de su boca sensualmente mientras contaba la anécdota de lo bien que la había pasado con sus amigos en la última fiesta que fue.
–Esta perra se puso de la mierda ¡Tuve que traerla a rastras! –Todos rieron por la vergüenza de Candy, su estúpida mejor amiga. Pero cuando estaba por correr la vista, ella me notó. –¡Eh tu idiota! ¿Qué miras tanto? –Solo negué y me senté en el fondo del salón.
Tanto se hace la diosa esta estúpida, bien que todos la persiguen porque su madre es dueña de la fábrica de chocolates, eso la hace muy adinerada. ¡Muerte a la perra! Me sonrío de mi pequeño chiste.
Luego llegó el profesor y todo acabó en instantes.
Más tarde, en el almuerzo, guardaba mis cosas en el casillero, mientras se acercaba mi mejor amigo Lautaro.
–¡Hey nena! –Dijo llegando, es tan tierno y amigable. Lástima que esconda su espectacular cuerpo bajo tantas porquerías de rapero. Él es tan raro…
–¡Hey Lauti! –Me sonreí no le gusta que le diga así, el me abrazó.
–Estoy bien y ¿Tu? –Preguntó. Solo sonreí.
–Yo… –Estaba por responder pero fuertes risas respondieron por mí, seguido por Serena y su perro faldero Candy.
–Lauti y Sophie están sentados, en el árbol de los enamorados…♫ –Cantó la perra. Serena sonrió. Y Lautaro comenzó a irritarse.
–¿Solo porque no nos dejas? ¿Acaso no tenes mejor cosa que hacer? –Serena negó.
–¿Qué mejor que reírse de los idiotas? –Lautaro rió.
–No pensarás lo mismo cuando te la entierre duro como te gusta… –Serena lo miró con la irritación en su mirada.  –Ya que soy el único que no te probó ¡Perra! –Remató. Serena se acercó a él y le dio un manotazo.
–¡Ey! No vuelvas a tocarlo puta, él es mi amigo. –Me quejé. Ella puede molestarnos, pero golpearnos no. Romperé su cara si se llega a acercar a mi amigo otra vez.
–¿Y vos que te metes parásito? –Dijo ella. Me acerqué a ella, íbamos a pelear, pero Lautaro me alejó de ella.
–No vale la pena Sophie, ella es una perra tu no lo eres… –Asentí. Él tiene razón.
–¡Hacete humo puta! –Murmuré.
–Vas a pagarme esta tu estúpido… y tu Guerrero. Nos vemos en clase… –Dijo para finalmente salir de nuestro camino. Que individuo tan desesperante. No la soporto.
–Tranquila Sophie, todo está bien… –Me abrazó. Noté que lloraba de tanta rabia.
~~~~~~~~~
Por la tarde llegué a casa y mi madre se veía muy mal. El médico me dio una noticia horrible, la peor de todas.
Ella estaba en sus últimas horas de vida.

–Lo siento mucho amor… –Me murmuró ella.
–Mami, no podes irte. Sos fuerte yo sé que vas a estar bien… –Ella con su carita pálida me respondía.
–No se… no sé cómo decirte esto amor…–Mi padre estaba a mi lado, lloraba junto a mí.
– ¿De qué hablas mami? –Dije sin entender que es lo que ella debía decirme.
–Busca a Victoria, a Victoria Bandi… Ella es tu madre Sophie, ella es… –Dijo mientras lloraba. Me quedé mirándola. No puede ser… Me estaba diciendo que ella no era mi madre.

CONTINUARÁ...

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