Marcoria

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sábado, 31 de enero de 2015

Séptima Parte:

–No… –Murmuré y lo único que recuerdo, es que todo se volvía negro.
*Serena POV*

–¡Oh por dios! ¡EMILIO! –Dijo mi mamá horrorizada y corrí del comedor al living. Vi un bulto negro y blanco sobre el espacio medio entre la división de la escalera en donde mamá estaba teniendo la cabeza de ¿Sophia?
–¡Ay! ¿Pero qué le pasa? ¿Sophie? ¿Sophie linda? –La llamaba golpeando su mejilla tratando de que reaccione.
–¡Sophie! ¡Sophie nena! –Mi mamá estaba desesperada, no la había visto así jamás en mi vida. –¡Ay por dios! ¡Emilio no reacciona! –Dijo muy asustada. Ambos la cargaron y caminaron hacia el sillón más cercano con ella. Rodé los ojos y caminé al comedor a terminar mi desayuno. ¡Por favor! ¿Siempre tiene que haber un idiota que te arruine el maldito día?
*Sophia POV*
El fuerte aroma a alcohol me hacía reaccionar.
–¡Ay por fin nena! –Dijo Emilio quien parecía preocupado y de pronto ella estaba a mi lado también, ¿Victoria?
–¿Estás bien linda? –Preguntó y me intenté levantar, pero la cabeza me comenzó a doler fuerte.
–¡Ah! Me duele la cabeza. –Me quejé y Victoria me ayudó a recostarme nuevamente.
–Por supuesto que te duele. Te diste un fuerte golpe. Te bajó la presión… –Dijo viendo mi rostro e inspeccionando mi estado. ¿Ahora sabe sobre medicina?
–¿Y cómo sabe que es así? –Pregunté y ella asintió.
–Serena tiene problemas con la presión, siempre es igual con ella, se cada síntoma de la presión baja. –Gemí cuando me masajeó la cabeza.
–Tenes un fuerte chichón el cabeza. –Asentí y ella me miró. –Bueno preciosa, me disten un gran susto hoy, va a ser mejor que te recuestes a dormir. –Asentí y Emilio me ayudó a levantar.
–¿Y qué hacemos con la limpieza? –Frunció los hombros.
–Como venimos haciendo hasta ahora, yo te ayudo, pero sabes que Elena no tiene que saberlo. –Negué y me dolió a cabeza.
–No, no señorita Victoria. Yo puedo quizá… –Ella negó callándome.
–Yo sufro de presión baja y sé muy bien que ahora tu cuerpo se siente pesado, que te duele muchísimo la cabeza y que tenes ganas de dormir… –Asentí. Estaba en lo cierto.
–Ayúdala Emilio. –Dijo y este me ayudaba a llegar a la cama. ¡Oh mierda! Padezco de presión baja desde que comencé la adolescencia ¡Es genético!
~~~~~~~~~
Al día siguiente estaba mucho mejor, obviamente ayer me levanté a servir la cena, Victoria quiso decir algo en contra, pero no podía taparme ya que estaba cerca de su madre. Yo, no quiero que ella tenga ni una pequeña idea de que tengo algo que ver con ella, no quiero que ni siquiera lo sienta, no quiero preferencias, ni favores, no quiero que ella se dé cuenta que es mi madre.
Me duele el estómago porque no desayuné nada y estoy llegando al cole, en colectivo. Y es como que se obscureció y el ambiente se tornó a pesado, como si, no me lo pudiese aguantar. Me di cuenta de lo que sentía cuando ingresé y vi lo que pasaba, mi garganta se ató en un nudo de impotencia, mis ojos brillaron con bronca y me quejé de angustia.
–¿Qué mierda es esto…? –Logré murmurar, pero… Todos se reían y es como que… Esperaban que llegara. ¡Ay no!
*Serena POV*
Llegó y lo primero que hizo al entrar a esta cárcel es ver mi mejor obre de arte.
–¿Qué mierda es esto…?
Me reí más fuerte aún por la expresión de su rostro. Es tan estúpida. Recorrí con la mirada cada imagen de todas las paredes de la entrada. Todas tenían imágenes de ella limpiando, restregando, arrodillada, como un gusano y con el gran título de “Sophie la Mucama eficiente” núm. De teléfono y... Eso.
Reí y caminé entre el montón, pero frené cuando la escuché.
–¡PUTA! ¡VENÍ Y HACETE CARGO DE LAS MIERDAS QUE HACES!
El silencio se hizo entre las risas que se callaron, no sé qué es lo que sucedía, hasta que me di la media vuelta y la miré. Estaba roja y seria, con los ojos mojados, y tenía una pose a la defensiva, pero lo que llamo mi atención fue el pañuelo negro amarrado en su mano, sobre algo debajo la tela que hacia peso. Abrí los ojos con sorpresa, ella me estaba desafiando. Levanté una ceja y camine hacia ella hasta quedar frente a frente.
Una lágrima cayó por su mejilla, y presionó lo que sea que tenía en la mano.
–Volvé a desafiarme una vez más, y juro que te hago tragar lo que sea que tenga en la puta mano asquerosa de sirvienta que tenes. ¡Patética! –La empujé y cayó de espaldas sentada en el suelo, su mirada de furia que no rompía un plato, ella me lastimaba no sé cómo, no sé porque, pero la odiaba. La odiaba mucho, mas sabiendo que… mi Santino se sentía atraído por ella, ¿Por qué con ella y no conmigo? ¡Él es mi chico  y si no es mío no va a ser de ella!
La perra se tiene que acostumbrar, acá mando yo y nadie más que yo.
*Sophia POV*

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