–No… –Murmuré y lo único que recuerdo, es que
todo se volvía negro.
*Serena POV*
–¡Oh por dios! ¡EMILIO!
–Dijo mi mamá horrorizada y corrí del comedor al living. Vi un bulto negro y
blanco sobre el espacio medio entre la división de la escalera en donde mamá
estaba teniendo la cabeza de ¿Sophia?
–¡Ay! ¿Pero qué le
pasa? ¿Sophie? ¿Sophie linda? –La llamaba golpeando su mejilla tratando de que
reaccione.
–¡Sophie! ¡Sophie
nena! –Mi mamá estaba desesperada, no la había visto así jamás en mi vida. –¡Ay
por dios! ¡Emilio no reacciona! –Dijo muy asustada. Ambos la cargaron y
caminaron hacia el sillón más cercano con ella. Rodé los ojos y caminé al
comedor a terminar mi desayuno. ¡Por favor! ¿Siempre tiene que haber un idiota
que te arruine el maldito día?
*Sophia POV*
El fuerte aroma a
alcohol me hacía reaccionar.
–¡Ay por fin nena! –Dijo
Emilio quien parecía preocupado y de pronto ella estaba a mi lado también,
¿Victoria?
–¿Estás bien linda?
–Preguntó y me intenté levantar, pero la cabeza me comenzó a doler fuerte.
–¡Ah! Me duele la
cabeza. –Me quejé y Victoria me ayudó a recostarme nuevamente.
–Por supuesto que
te duele. Te diste un fuerte golpe. Te bajó la presión… –Dijo viendo mi rostro
e inspeccionando mi estado. ¿Ahora sabe sobre medicina?
–¿Y cómo sabe que es
así? –Pregunté y ella asintió.
–Serena tiene
problemas con la presión, siempre es igual con ella, se cada síntoma de la
presión baja. –Gemí cuando me masajeó la cabeza.
–Tenes un fuerte
chichón el cabeza. –Asentí y ella me miró. –Bueno preciosa, me disten un gran
susto hoy, va a ser mejor que te recuestes a dormir. –Asentí y Emilio me ayudó
a levantar.
–¿Y qué hacemos con
la limpieza? –Frunció los hombros.
–Como venimos
haciendo hasta ahora, yo te ayudo, pero sabes que Elena no tiene que saberlo. –Negué
y me dolió a cabeza.
–No, no señorita
Victoria. Yo puedo quizá… –Ella negó callándome.
–Yo sufro de
presión baja y sé muy bien que ahora tu cuerpo se siente pesado, que te duele
muchísimo la cabeza y que tenes ganas de dormir… –Asentí. Estaba en lo cierto.
–Ayúdala Emilio. –Dijo
y este me ayudaba a llegar a la cama. ¡Oh mierda! Padezco de presión baja desde
que comencé la adolescencia ¡Es genético!
~~~~~~~~~
Al día siguiente
estaba mucho mejor, obviamente ayer me levanté a servir la cena, Victoria quiso
decir algo en contra, pero no podía taparme ya que estaba cerca de su madre.
Yo, no quiero que ella tenga ni una pequeña idea de que tengo algo que ver con
ella, no quiero que ni siquiera lo sienta, no quiero preferencias, ni favores,
no quiero que ella se dé cuenta que es mi madre.
Me duele el
estómago porque no desayuné nada y estoy llegando al cole, en colectivo. Y es
como que se obscureció y el ambiente se tornó a pesado, como si, no me lo
pudiese aguantar. Me di cuenta de lo que sentía cuando ingresé y vi lo que
pasaba, mi garganta se ató en un nudo de impotencia, mis ojos brillaron con
bronca y me quejé de angustia.
–¿Qué mierda es
esto…? –Logré murmurar, pero… Todos se reían y es como que… Esperaban que
llegara. ¡Ay no!
*Serena POV*
Llegó y lo primero que
hizo al entrar a esta cárcel es ver mi mejor obre de arte.
–¿Qué mierda es
esto…?
Me reí más fuerte
aún por la expresión de su rostro. Es tan estúpida. Recorrí con la mirada cada
imagen de todas las paredes de la entrada. Todas tenían imágenes de ella
limpiando, restregando, arrodillada, como un gusano y con el gran título de
“Sophie la Mucama eficiente” núm. De teléfono y... Eso.
Reí y caminé entre
el montón, pero frené cuando la escuché.
–¡PUTA! ¡VENÍ Y
HACETE CARGO DE LAS MIERDAS QUE HACES!
El silencio se hizo
entre las risas que se callaron, no sé qué es lo que sucedía, hasta que me di
la media vuelta y la miré. Estaba roja y seria, con los ojos mojados, y tenía
una pose a la defensiva, pero lo que llamo mi atención fue el pañuelo negro
amarrado en su mano, sobre algo debajo la tela que hacia peso. Abrí los ojos
con sorpresa, ella me estaba desafiando. Levanté una ceja y camine hacia ella
hasta quedar frente a frente.
Una lágrima cayó
por su mejilla, y presionó lo que sea que tenía en la mano.
–Volvé a desafiarme
una vez más, y juro que te hago tragar lo que sea que tenga en la puta mano
asquerosa de sirvienta que tenes. ¡Patética! –La empujé y cayó de espaldas
sentada en el suelo, su mirada de furia que no rompía un plato, ella me
lastimaba no sé cómo, no sé porque, pero la odiaba. La odiaba mucho, mas
sabiendo que… mi Santino se sentía atraído por ella, ¿Por qué con ella y no
conmigo? ¡Él es mi chico y si no es mío
no va a ser de ella!
La perra se tiene
que acostumbrar, acá mando yo y nadie más que yo.
*Sophia POV*
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