Marcoria

Marcoria

sábado, 31 de enero de 2015

Octava Parte:

*Sophia POV*
Tomé un largo respiro, jamás ni pintura, ni ropa ajustada, solo yo, con mis jeans anchos y ropa suelta. Buenas notas y… Prácticamente jamás doy señales de vida a nadie, parezco… Invisible. Pero ella me odia, como si supiera, no lo entiendo, desde pequeñas, siempre me detestó. No lo sé, pero ella logra hacerme sentir mierda siempre.
Me levanté y caminé por el pasillo, entre toda esa gente que me veía caminar con ojos hinchados y mirada triste, comencé a sacar los papeles, jamás nadie se acercó a mí. Pero luego sentí como la niña, la que siempre anda con ella me ayudó.
–No creas que porque te ayudo ahora soy tu mejor amiga. –Fruncí los hombros.
–Por mí podes irte a la mierda, detrás de ella como siempre.
–Sé que a veces es muy cruel, pero para eso te aconsejo que aprendas a alejarte de Kenttron. –La miré y levanté una ceja.
–Pero yo no… –Ella me interrumpió.
–Solo alejate de él, porque esto es una estupidez al lado de lo que ella realmente puede hacerte… Y lo sabes.
–¡No estoy detrás de Kenttron! –Le aseguré y ella levantó ambas manos a la defensiva sin importarle, me dio la última hoja de papel con mi imagen que sacó de la pared y se fue.
Perfecto, ahora también tengo la culpa de que Matheo Kenttron sea novio de la idiota de mi hermanita. ¡Por dios! Todo está sobre mí, pronto voy a mandar todo al a mierda.
~~~~~~~~~
Cada paso que daba en ese lugar, eran risas por lo bajo, miradas, señaladas y… Todo era una mierda.
–¿Cómo estás? –Me abrazó Lautaro desde atrás. Me abracé a sus brazos y me apoyé en su pecho.
–Como puedo… –Respondí. Me aferré a él y… me quebré.
–No llores Sophie, lo lamento muchísimo, cuando llegué toda la entrada estaba empapelada con tu rostro, no pude hacer nada, enserio… –Negué.
–Sabes que eso no fue tu culpa. Mi bronca es que siempre hace lo que quiere y nadie la frena… –Acarició mi cabello mientras me presionaba contra él.
–Ya va a cansarse So, no te pongas así… –Yo le negué y me sequé la nariz con un pañuelo descartable.
–Hace muchos años venís diciéndome lo mismo Lautaro, aceptalo ella me odia y jamás va dejarme en paz. –Lautaro iba a responder cuando llegó Kala muy enojada.
–Esa mina es una imbécil. –Dijo mirando el Facebook en su teléfono. –Bueno, olvidémosla. ¿Salimos esta noche? Esta noche hay fiesta y que no saben dónde… –Dijo golpeteando mi mejilla con una sonrisa pícara, obviamente dije que no.
–¡Dale vamos! –Dijo Lautaro siempre hambriento de fiesta. Yo volví a negar.
–Es en la casa de Kenttron… –Canturreó y aunque me cosquillee el estómago, no quiero ir. –¡Pero es mi primito Kenttron! –Fruncí los hombros, no soy bienvenida en la casa del sexy novio de Serena.
–¿Te gusta Matheo Kenttron, Sophie? –Negué rápidamente sintiendo como mis mejillas ardían. –¡Oh no… Sophie! –Se rascó la nuca. –Sabes que es un idiota…
–No digas cosas que yo no dije. Él no me gusta, además, es novio de Serena Bandi, vamos, más de la misma mierda. –Aseguré confiada y Kala rió.
–Vamos Sophie, sabes que eso no es cierto. No digas eso de mi primo, él no es mierda, no es así, además él no es novio de Serena, se lo pregunté yo misma, asegura que ella está loca y que, no quiere ser desubicado con ella, sino ya se la hubiera sacado de encima.
–¿Enserio? –Pregunté rápidamente y Lautaro rodó los ojos con irritación.
–¡Enserio tonta! –Rió ella.
Kala Kenttron, la conocí en la clase de Biología el año pasado y desde ese mismo momento, ella fue mi mejor amiga. Luego de la muerte de mi madre… Sonreí y Lautaro junto las manos pidiendo por favor, Kala lo imitó y reí.
–Pero me prestas ropa… –Dije y ella me abrazó.
–¡Todo! Todo te presto. –Reímos.
–¡Fiesta! –Festejó Lautaro hasta que recordó. –¡Ay no! Mi hermano va a estar ahí… –Se quejó y reímos.
~~~~~~~~~
Llegamos a la súper Mansión de los Kenttron, que a decir verdad no le gana a la de mi mami. Me sonreí por mi broma privada.
–¿Linda no? –Asentí a lo que dijo Kala. ¡Oh si claro!
–¿De qué te reís? –Me miró Lautaro y bajó abrirnos la puerta de su auto. Al parecer la única que no es adinerada en esta vida soy yo, pensé acariciando el tapiz del auto de Lautaro.
–Nada, son tonterías mías. –El reggaeton retumbaba todos los vidrios y las paredes afuera del auto.
Lautaro levantó la cabeza mirando la casa y lo agarré de un brazo, Kala venía detrás hablando con algunas chicas.
–¿No lo vieron? (…) Me avisan cuando lo vean. –Las chicas aseguraron avisarle cuando lo vean, a quien quiera que sea y se acercó en cuanto las chicas ingresaron.
–¿Atrás de donde andas Kala?
–Matheo. –Frunció los hombros.
Ingresamos en la casa y sonaba una canción que hablaba sobre ‘pastillas, alcohol y despertarse sin saber en dónde’. Rodé los ojos, eso no es cierto, jamás te levantas sin saber en dónde… ¿O no?
Los chicos estaban exaltados, excitados, se notaban… Felices. ¡Qué más da!  Total dentro de unas horas ya nadie va a estar sólido acá.
Nos juntamos con amigos de Kala, ella se conoce más de media población, sobre todo chicos, del colegio. Nadie hablaba, todos bailaban, eso sí, el alcohol no faltaba en aquella ronda. Kala me trajo un vasito alargado de trago y lo tomé entre las manos, tenía frío, la pollera en este día de fresco invierno no era buena idea.
Luego de un rato, Lautaro se me perdió y Kala estaba hablando animada junto a un chico que aseguraba conocer a Brad Pitt. Ellos reían, era obvio que no era cierto, pero… Kala reía junto a él y si ella era feliz, que importa ¿No? Observé mi alrededor buscando con que entretenerme, cuando ahí lo vi.
Estaban arriba, en las escaleras, usando de apoyo el barandal. Matheo rió y llamó atrás mío, nuestras miradas se encontraron unos segundos y guiñó el ojo. Sentí que mi corazón dio un vuelco, pero pronto recordé que Kala estaba detrás mío.
Me di la vuelta y justo vi a Kala tirarle un beso, el chico junto a Kala salió hacia las escaleras y ella me susurró:
–Mira esto… –La miré sin entender de que hablaba  y ella señaló hacia esos chicos con el mentón.
Otra de esas canciones enganchadas que te retumbaban por dentro comenzó, y el sonido era rápido. Los chicos comenzaron a bailar y fue en ese instante en el que comprendí porque me gustaba tanto. Se movía destacando entre los otros tres ¡Él está buenísimo! Comenzamos a bailar y las chicas gritaban a ellos, sentí como me comenzaba a acalorar…
–¡Eso Sophie! No sabía que bailabas tan bien… –Me mordí el labio en reproche sin creer eso. No era cierto, yo no bailo. Solo que… El alcohol está haciendo su efecto y en este mismo momento no me importa si alguien está mirando, solo cierro los ojos y me dejo llevar por la música junto con mi amiga.
No porque me haga la inocente y no sepamos que ya no hay nadie que no sepa sobre reggaeton, pero nadie cuenta que se siente estar entre tanta gente bailando ese género de música. Nuestra confianza total nos lleva a rozarnos de esa manera tan íntima, sintiendo uno de otro. Es raro… En fin, a quien le importa.
Pronto una canción que hablaba de ‘Candys’ y toda la cosa comenzó, y como si la canción la hubiese llamado, ella apareció con Candy a su lado, me río, que ironía.
La canción habla sobre la típica chica mala que miente a sus padres ser una dulzura y se sale de su casa en las noches escapándose y haciendo desastre, entre ellos acostarse con quiere.
Rodé los ojos y ella se sacó su campera negra mostrándose en su ropa provocativa, su rostro y altura perfectos y… Su actitud de la reina de las perras.
Todos a su alrededor, todos en el centro, ella detrás de Matheo quien caminaba de acá para allá junto a ella. Noté como lo miraba, ella está muerta con él. Cuando lo besó no pude verlo y me fui. Esto definitivamente me muestra que estoy enamorada de él. Me senté en la barra improvisada en la, que yo creo, sería la cocina de la casa y tomé un poco más. Kala se sentó a mi lado con cara de fastidio.
–No me mires así, te dije que ellos andaban…
–¡No digas estupideces Sophie! ¿No viste como él le corrió la cara? Yo p…
–No me interesa Kal, ya está. –Suspiró con fuerza. –¿Lautaro? –Frunció los hombros.
–Dijo que se iba, que lo llames cuando querías volver a casa, le dije que yo te llevaba y se fue antes de que lo convencieras de quedarse, dijo que te quería.
–Idiota… –Murmuré y Kala me tiró de un brazo.
–Vamos a bailar Sophie… Olvidala. Olvidalos a todos. Yo voy a conseguirte a un chico lindo, con ese bonito trasero y esa pollera vas a conseguir a alguien que valga la pena de verdad. –Asentí, ella tiene razón, no puedo dejar que me fastidien la noche.
–Sí. Conseguime un chico lindo, vamos a bailar. –Dije y ella tiro de mí hacia el enorme living donde nos pusimos en medio de todo a bailar.
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*Serena POV*

CONTINUARÁ...

Séptima Parte:

–No… –Murmuré y lo único que recuerdo, es que todo se volvía negro.
*Serena POV*

–¡Oh por dios! ¡EMILIO! –Dijo mi mamá horrorizada y corrí del comedor al living. Vi un bulto negro y blanco sobre el espacio medio entre la división de la escalera en donde mamá estaba teniendo la cabeza de ¿Sophia?
–¡Ay! ¿Pero qué le pasa? ¿Sophie? ¿Sophie linda? –La llamaba golpeando su mejilla tratando de que reaccione.
–¡Sophie! ¡Sophie nena! –Mi mamá estaba desesperada, no la había visto así jamás en mi vida. –¡Ay por dios! ¡Emilio no reacciona! –Dijo muy asustada. Ambos la cargaron y caminaron hacia el sillón más cercano con ella. Rodé los ojos y caminé al comedor a terminar mi desayuno. ¡Por favor! ¿Siempre tiene que haber un idiota que te arruine el maldito día?
*Sophia POV*
El fuerte aroma a alcohol me hacía reaccionar.
–¡Ay por fin nena! –Dijo Emilio quien parecía preocupado y de pronto ella estaba a mi lado también, ¿Victoria?
–¿Estás bien linda? –Preguntó y me intenté levantar, pero la cabeza me comenzó a doler fuerte.
–¡Ah! Me duele la cabeza. –Me quejé y Victoria me ayudó a recostarme nuevamente.
–Por supuesto que te duele. Te diste un fuerte golpe. Te bajó la presión… –Dijo viendo mi rostro e inspeccionando mi estado. ¿Ahora sabe sobre medicina?
–¿Y cómo sabe que es así? –Pregunté y ella asintió.
–Serena tiene problemas con la presión, siempre es igual con ella, se cada síntoma de la presión baja. –Gemí cuando me masajeó la cabeza.
–Tenes un fuerte chichón el cabeza. –Asentí y ella me miró. –Bueno preciosa, me disten un gran susto hoy, va a ser mejor que te recuestes a dormir. –Asentí y Emilio me ayudó a levantar.
–¿Y qué hacemos con la limpieza? –Frunció los hombros.
–Como venimos haciendo hasta ahora, yo te ayudo, pero sabes que Elena no tiene que saberlo. –Negué y me dolió a cabeza.
–No, no señorita Victoria. Yo puedo quizá… –Ella negó callándome.
–Yo sufro de presión baja y sé muy bien que ahora tu cuerpo se siente pesado, que te duele muchísimo la cabeza y que tenes ganas de dormir… –Asentí. Estaba en lo cierto.
–Ayúdala Emilio. –Dijo y este me ayudaba a llegar a la cama. ¡Oh mierda! Padezco de presión baja desde que comencé la adolescencia ¡Es genético!
~~~~~~~~~
Al día siguiente estaba mucho mejor, obviamente ayer me levanté a servir la cena, Victoria quiso decir algo en contra, pero no podía taparme ya que estaba cerca de su madre. Yo, no quiero que ella tenga ni una pequeña idea de que tengo algo que ver con ella, no quiero que ni siquiera lo sienta, no quiero preferencias, ni favores, no quiero que ella se dé cuenta que es mi madre.
Me duele el estómago porque no desayuné nada y estoy llegando al cole, en colectivo. Y es como que se obscureció y el ambiente se tornó a pesado, como si, no me lo pudiese aguantar. Me di cuenta de lo que sentía cuando ingresé y vi lo que pasaba, mi garganta se ató en un nudo de impotencia, mis ojos brillaron con bronca y me quejé de angustia.
–¿Qué mierda es esto…? –Logré murmurar, pero… Todos se reían y es como que… Esperaban que llegara. ¡Ay no!
*Serena POV*
Llegó y lo primero que hizo al entrar a esta cárcel es ver mi mejor obre de arte.
–¿Qué mierda es esto…?
Me reí más fuerte aún por la expresión de su rostro. Es tan estúpida. Recorrí con la mirada cada imagen de todas las paredes de la entrada. Todas tenían imágenes de ella limpiando, restregando, arrodillada, como un gusano y con el gran título de “Sophie la Mucama eficiente” núm. De teléfono y... Eso.
Reí y caminé entre el montón, pero frené cuando la escuché.
–¡PUTA! ¡VENÍ Y HACETE CARGO DE LAS MIERDAS QUE HACES!
El silencio se hizo entre las risas que se callaron, no sé qué es lo que sucedía, hasta que me di la media vuelta y la miré. Estaba roja y seria, con los ojos mojados, y tenía una pose a la defensiva, pero lo que llamo mi atención fue el pañuelo negro amarrado en su mano, sobre algo debajo la tela que hacia peso. Abrí los ojos con sorpresa, ella me estaba desafiando. Levanté una ceja y camine hacia ella hasta quedar frente a frente.
Una lágrima cayó por su mejilla, y presionó lo que sea que tenía en la mano.
–Volvé a desafiarme una vez más, y juro que te hago tragar lo que sea que tenga en la puta mano asquerosa de sirvienta que tenes. ¡Patética! –La empujé y cayó de espaldas sentada en el suelo, su mirada de furia que no rompía un plato, ella me lastimaba no sé cómo, no sé porque, pero la odiaba. La odiaba mucho, mas sabiendo que… mi Santino se sentía atraído por ella, ¿Por qué con ella y no conmigo? ¡Él es mi chico  y si no es mío no va a ser de ella!
La perra se tiene que acostumbrar, acá mando yo y nadie más que yo.
*Sophia POV*