Marcoria

Marcoria

martes, 31 de marzo de 2015

Décimo Quinto:

*Sophia POV*
-¿Que fue eso? -Señaló mi madre a la ahora cambiada Serena. Fruncí los hombros.
-Ella me quiere... No se que pasó. -Victoria se sonrió asintiendo y me llamó. Me recosté a su lado sonriendo y ella me tapó con la frazada.
-¿Yo te lo dije o no? -Asentí.
-Tenías razón, era cuestión de esperar... -Mamá me abrazó.
-Ella es así, es impredecible. -Me sonreí.
-Como vos... -Mamá asintió admitiéndolo.
-Así es preciosa. -Me apretó a sus brazos con fuerza.
-¡Ey! -Se quejó la morena de lejos -¿No hay lugar para mi? -Ambas reímos y ella corrió tirándose en la cama, ahora estaba vestida con ropa limpia y con el cabello húmedo como el mío. Mamá la abrazó del otro lado y se sonrió con los ojos abrillantados.
-Y pensar que casi me muero pensando que no iba a poder tenerlas así, juntas, a mi lado... Mis niñas. -La abrazamos con fuerza.
-¡Mami! Alma se quiere acostar con Matheo Kenttron, ¡pégale mami, pégale! -La miré con enojo.
-¡Sos una buchona! ¡No vuelvo a contarte nada! -Me quejé en cuanto ella se tapaba con la frazada y se escondía bajo mamá, cobarde...
-¿Eso es cierto? -Me miró soriendo y me ruboricé.
-No tenía pensado eso, es mentira. Solo admití que me gustaba y mostré interes en él. -Ella meciós su cabeza y me miró.
-Cuidate, mucho ante todo, y de todo. Y por favor, usa preservativo, ¡por favor!-Suplicó y enrojecí peor.
-¡Ay Mamá! -Me quejé y quise escapar.
-No, no te vayas. Solo te advierto. Si no quieres tener un par de estos que yo tengo. -Se rió y nos golpeó la cabeza a ambas.
-¡Ey! -Nos quejamos juntas y ella rió un poco más.
-¡Chicle! -Me pegó Serena.
-¡Chicle! -Respondí, casi al mismo tiempo.
-No, no yo lo dije primero, me debes un chicle. -Dijo ella y refunfuñé.
-¿Les dije que son lo mejor que me pasó en la vida? -Nos sonreímos y ella nos presionó en otro abrazo. -Bueno, bueno. A levantarse que es sábado, vamos a ir de compras... -Dijo con emoción y Serena rodó los ojos, yo sonreí por eso.
-No vas a obligarme a comprar la ropa que te gusta ¿No? -Mamá negó.
-Ustedes eligen esta vez... Voy a darle a tu hermana lo que realmente quiera y desee, y a vos también si no me queda otra. -Se quejó con diversión.
-¡Mamá! -Me quejé y ella rió cuando Serena la miró con los ojos entrecerrados.
-Vas a hacer que me arrepienta de querer a Alma... -Me tensé y ella saltó en mi espalda. -¡Es mentira tonta! -Se rió y caminé con ella colgada a mi.
-¡No le hagas esas bromas a tu hermana! ¡Ya las tengo que comenzar a retar como si fuesen unas niñas! -Se enojó y la abrazamos.
-Tonta -Le golpeé un brazo a Serena y ella me lo devolvió, así jugamos un rato mientras bajábamos las escaleras y mamá rió bajando con nosotras juntas mientras reímos.
-¡A pero que bonito! Salió el sol y se hizo la paz entre las hermanas... -Dijo mi ahora abuela sonriente y tomaba una taza de té, a propósito, ese té le va a encantar a papá, es riquísimo. ¡Papá! 
-¡Oh no! ¡Tengo que llamar a papá! -Serena frunció el ceño.
-Mamá lo llamó anoche, a propósito. Habló un tiempo laaargo con papá... ¿Que habrán hablado tanto, no? -Hizo una risita, le di un codazo -¡Que! -Siguió riendo, mamá se ruborizó y rodó los ojos.
-Su padre y yo tenemos unos trámites que hacer... 
-Se, se claro que si... -Seguía ¡Que tonta es!
-¡Basta! ¿Que hablamos? -La reté y ella rió un poco más tranquilizándose.
-Bueno, bueno... -Siguió riendo.
-¡Espero que no conspiren entre su padre y yo! -Dicho eso se acercó peligrosamente a nosotras.
-No, no. Eso mismo le dije a Serena que no íbamos a hacer. -Mamá levantó una ceja.
-¡Ah, pero que amables! No se los pedí, se los ordeno Alma, ¡No conspiren entre su padre y yo! -Serena rodó los ojos y yo asentí. -Si ¡Que! -Se quejó esperando respuesta.
-Si mamá... -Terminamos ambas en coro y Rosa, la cocinera nos servía sonriente.
-Buen día -Y sonreí.
-Buen día. -Respondimos las tres al unísono. 
-Bueno, después del desayuno, salimos hacia donde quieran. Quiero que comas. ¿Ok? -Señaló a Serena y ella asintió.
-¿Porque insiste? -Le murmuré y ella suspiró enojadiza.
-Solía tener crisis bulímicas. Ya pasó, pero no me cree... -Terminó y asentí. No todo era color de rosas para mi hermana.
-¡Vamos, vamos que se va la hora! -Se sonrió y comimos entre charlas voy conociendo a mi hermana y al resto de mi nueva familia.
~~~
Por la tarde volvíamos con toda una colección de ropa para cada una, la mía es mas Sweete, la de Serena es mas Rocker. Como verán hasta en los gustos somos muy distintas. Al principio me costó mucho dejar que Victoria gastara tanta plata en mí, pero luego recordé que es mi madre y vi que ella era feliz haciéndolo y la deje. Serena era distinta, para ella todo eso era normal. Bajamos en la plaza a que estaba cerca de la fábrica, que es a donde nos dirigíamos. Mamá tenía que hacer unos llamados, si hoy ¡Sábado!
-Para el año próximo, vamos a ir a la semana de la moda -Mi madre levantó una mano -Lo prometo. -Terminó y jadeé. 
-Eso es en Francia. -Serena se rió entre dientes y me miró.
-¡Claro, Francia! -Se rió mi madre.
-Entonces va a gustarte el lugar en donde pensábamos ir de vacaciones este año con mamá. -Miré hacia ella.
-Mejor, que sea sorpresa. -Dijo mamá. ¡No! Negué.
-¡Oigan, NO! No me gustan las sorpresas y menos que me hagan esperar. -Ellas rieron y mamá asintió a Serena me miró.
-Londres. -Abrí los ojos.
-¿Es enserio? -Mi madre se sonrió con ternura mientras asentía.
-Si chocolatito, es enserio... -Me sonreí.
-¿Vamos a ir a Europa? -Ambas asintieron, Serena rodó los ojos. -No puedo creerlo. -Murmuré y mi madre acarició mi mejilla alzando mi mirada.
-Adoro ver la ilusión y entusiasmo en tu mirada. -Dijo y acarició mi cuello cuando yo acaricié el largo del suyo. -Sos tan parecida a mí... -Suspiró y Serena llamó.
-¿Alguien quiere un helado? ¡Porque yo si! -Nos reímos.
-Esta celosa... -Dije y mamá asintió caminando a mi lado tras mi celosa hermana... Si, mi hermana.
~~~
Cuando llegamos a la fábrica, mamá estaba junto a nosotras y nos llevaba abrazadas. Un hombre con bata y una sonrisa brillante se acercó a mamá.
-¡Hola nena! -Sonrió ella lo abrazó.
-Papá. ¿Como vas? -Él asintió sonriendo. ¿Papá?
-Todo va bien, hola Sere... -Saludó a la chica.
-Hola abuelo. -¿Abuelo? No estoy entendiendo...
-¿Don Pepe? -Pregunté sin entender.
-¿Sophie? ¡Hola nena! ¿Como esta tu abuela? -Me sonreí.
-Muy bien. ¿Ustedes padre de Victoria? -El hombre asintió.
-Papá, ¿recuerdas que te conté, que Serena tenía una melliza? -El hombre asintió y luego observó como Victoria me miraba con adoración. -La encontré papá... -Don Pepe me miró con sorpresa.
-Pero Victoria, eso quiere decir que... -Mi madre asintió.
-Ella es mi pequeña Alma, si papá, tuve dos hijas con Marcos Guerrero. -Pepe se sonrió y estiró mis brazos para mirarme.
-Oh Victoria, ¡Tiene un gran parecido! -Dijo acercándose y dándome un abrazo. 
-¿Lo notaste? -Dijo ella orgullosa y muy sonriente.
-Oh Sophie, ¿Como lo notaron? ¿Porque no me lo dijiste antes? -Al fin, le contamos la historia a mi -ahora- abuelo y este se sonrió muy feliz ofreciéndose a ser mi abuelo. Lo abracé y Serena seguía celosa.
-Bueno, bueno. Él es mi abuelito Alma, ni te acostumbres... -Dijo abrazándolo.
-¡Ey! Tambien es mío ahora. -Ella negó.
-No, no. Fue mío primero... -Seguimos peleando mientras ellos reían. Mamá se fue a hacer sus llamados y nos dejó con el abuelo que me llevó a recorrer la planta que hoy estaba desértica ya que nadie trabajaba siendo sábado. Pero luego de unas vueltas y de comer algunos bomboncitos, me alejé caminando hacia la oficina de, según Serena, era la de nuestra madre.
Cuando llegué allí, la escuchaba hablando muy seriamente con alguien en otro idioma, me sonrió al verme llegar y me pidió un minuto, asentí despreocupandola y observé el lugar de trabajo diario de mi madre.
Su oficina estaba empapelada de un chillón verde manzana algo amarillado con preciosa flores blancas, en el centro estaba el escritorio de vidrio y la notebook que descansaba sobre ella entre otros lapiceros y paletas de chocolate en formas de corazones, treboles y caritas felices. Miré a mi alrededor y notaba el cálido aroma a mujer por todas partes, además de una pequeña y breve historia de amor en libro sobre un cajonero que estaba en una punta. Me acerqué a uno de los tres enormes sillones blancos y me senté sobre el que se supone es el de mamá, ella caminaba y caminaba hablando en el idioma por su teléfono. Observé su escritorio y allí la vi, una preciosa foto de ella con el cabello castaño claro y una niña muy pequeña que se sonreía con sus enormes ojos azules. Era ella, sin teñir su cabello y mi hermana, estaba muy chiquita. Me sonreí tomando el marco que sobresalía en flores de porcelana, o eso creo.
-Pronto voy a poner una foto nuestra también sobre mi escritorio. -Me dijo y se acercó a mi para abrazarme. Dejé el marco asentí.
-Gracias... -Murmuré, y ella se sorprendió.
-¿Por qué? No tenes que agradecerme por nada... -Yo asentí.
-Si por todo lo de hoy... -Me interrumpió en un quejido.
-¡Es solo plata! -Negué.
-Gracias por aparecer, por ser como sos y... Por ser mi mamá. -Ella negó sonriendo.
-Mi amor... Es un placer. Gracias a vos por haber vuelto. Princesa. -Me abrazó y llorisqueamos.
-¿Vamos ya? -Mami asintió.
-¡Vamos a almorzar! -Festejó y llegaba Serena.
-¿Mc? -Preguntó mirando a su madre y yo di saltitos.
-Ya estan grandes para el Mc... vamos a un restaurante. -Negamos.
-¡Maaaac! -Pedimos y ella se sonrió.
-Que remedio... -Suspiró. -Vamos a donde ustedes quieran. -Dijo al fin y festejamos.

*Serena POV*

CONTINUARÁ...

martes, 3 de marzo de 2015

Décimo cuarto Capítulo:

*Serena POV*
¡Tengo que hacer algo! ¡Esto no da para más! Ella se está robando todo lo que tengo en mi vida, mi familia, mis amigas -Candy me preguntó porque no podíamos llevarnos bien con Sophia si ella era copada ¿EH? ¡NO!-
Me recosté en mi cama, no es cierto, no voy a ir al partido de futbol, ya no sé si quiero volver a ver a Matheo, me humilla demasiado, yo no estoy para sufrir por un idiota por más que sea el más sexy de la Secu. Ya hace una hora y media que la casa está en silencio, es madrugada y  en el cielo hay amenaza de lluvia torrencial, tremenda tormenta se viene.
Amo los días de lluvia, son los días en los que me siento a dibujar o a escribir, soy buena para la ficción dramática o la ciencia ficción.
Me sonrío cuando recuerdo la vez en la que mamá leyó uno de mis cuentos, se rió durante un mes sobre el cuento que escribí con solo ocho años, era sobre un monito que se peleaba con su madre porque no quería comer la banana, la madre terminó castigando al monito y este tuvo que retractarse e ir a comer porque luego comenzó a morir de hambre. A ella le gustó, porque lo escribí en base a nuestra discusión por no querer comer las verduras. Yo a todo lo que veo le saco una historia, y la ilustro ¿Diverso no?
Pero luego de lo absurdo que se ve la pelea con Sophia por el inútil de Matheo, me llega el día de la fiesta, el día en el que más humillada me sentí. Pero el día en el que sentí cosas mágicas… Lautaro se viene a mi memoria para torturarme… No puede ser cierto que yo sienta cosas por esa… cosa. ¡Él realmente es un tarado! Aunque sus jeans le quedaban geniales el otro día, y… Su mirada verde es muy bonita. ¡Qué demonios! Me encanta el chico ¿Si? Está más que bueno y no puedo evitarme sentirme nerviosa al verlo, quizá… llego la hora de dejar toda mi estupidez de lado y quedarme con Lautaro, total a Matheo no puedo tenerlo y ya ni se si lo quiero, me parece que se lo voy a regalar a mi hermanita y ambos se pueden matar. ¿Dije hermanita? Ni irónicamente lo soporto…
Los relámpagos y truenos se hicieron fuertes y la lluvia comenzó a caer, mierda que se largó una tormenta fuerte. Dijeron que este verano iba a ser el más precipitado, falta dos semanas para nuestro cumpleaños, digo nuestro porque la tarada también nació el mismo día que yo. Y cumpliremos dieciocho.
¡AHHHHHHH! –¡Eso fue un grito! Me sobresalté levantándome de la cama y corriendo hacia la habitación de mi mamá, ella es la que detesta las tormentas, varias veces tuve que levantarme a consolarla. Tiene pesadillas y llora como si la estuviesen matando a golpes, es horrible. Siempre fui tan diferente a mi madre… Siempre fui tan valiente y fría. Mi madre es muy sensible y cálida, siempre fuimos como agua y aceite. Y ahora entiendo porque, mi padre es el que me entiende.
La habitación se encuentra vacía y corro por el pasillo desesperada por encontrarla antes de que cometa cualquier estupidez o locura. Pero lo contario a eso, la encuentro en la habitación en la que se encuentra Sophia, está abrazándola mientras tiembla y llora como si alguien la hubiese matado de un susto… Ya lo entiendo, ella también odia las tormentas, genial ella son la una para la otra, perdí a mi madre…
Suspiro y las observo, mi madre la tiene abrazada y la está meciendo como si fuese un bebe, mientras ella llora desconsolada. Jamás vi a mi madre tan preocupada, ella la observaba con susto, esta es la primera vez que no es ella la que necesita ayuda en una noche tormentosa.
Suena un fuerte trueno y mi madre tiembla mientras Sophia grita y se esconde más bajo mi madre. Mis ojos se cargan de tristeza, de pronto siento ganas de llorar, ellas detestan tanto la lluvia... tanto como yo la amo. Me acerqué a ellas y me subí en la cama sentándome cerca de sus cabezas y abrazando a mi mamá que temblaba, planté un beso en su mejilla tratando de calmarla y le acaricié el cabello a mi hermana.
Tengo que admitir que verlas así, no me gusta para nada… Es horrible y miserable. No entiendo que es lo que las asusta, que es lo que detestan de la lluvia, pero tengo que hablarlo con papá, ellas no pueden seguir así…
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*Sophia POV*
–¡Mierda! –Me sobresalté cuando se escuchó otro trueno… ¡LAS ODIO! ¿Por qué hoy? ¿Justo hoy? Encima habrá miles de estas, las odio. Será así todo el verano, malditas tormentas eléctricas.
Traté de olvidarme un segundo de la tormenta, cuando comenzó a llover, solo era el agua golpeando el piso, y las ventanas. Suspiré y me tranquilicé, mis ojos se cerraban solos, estaba cansada. Me quedé quieta, y poco a poco casi…
–¡AHHHH! –Me asustó un fuerte trueno ¡Dios mío! ¿Jamás va a acabarse?
Me tapé con las frazadas y sentí como el nudo en mi garganta me presionaba largando todo el llanto que me guardaba. Las detesto, siento como si un rayo fuese a caer sobre la casa, las ventanas amenazaban con caerse y volví a gritar más largo.
Me acurruqué abrazando mis piernas y sentí como las lágrimas molestaban mis oídos humedeciéndolos. Me sentía muy sola y en peligro, como cuando era chiquita.
Abrieron la puerta, mi corazón comenzó a latir con fuerza y alguien comenzó a caminar por la habitación, me agité bajo la frazada y alguien me acarició la mano por arriba de la frazada. Me destapé y ahí estaba Victoria, también lloraba, y temblaba.
–Mi pequeña, definitivamente sos mi hija… ¿Puedo? –Murmuró y abrí las frazadas para ella, me recosté y la abracé.
–Tengo miedo mami… –Suspiré y ella asintió.
–Yo también. –Se sonrió amargamente y me apretó, cuando grité y me sobresalté. ¿No piensa parar?
De pronto, cuando sentía que me quería meter bajo la bata de mamá, llegó Serena y se sentó a nuestro lado abrazándonos. Ella no lloraba, pero tampoco estaba muy feliz, le dio un beso a la mejilla de mamá y me acarició el cabello, me escondí debajo de mamá sollozando y traté de calmarme, Serena parecía dolorida.
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Siento una cálida respiración al lado de mi oído y me siento como arropada con una frazada gruesa y dura, respiro con dificultad y pestañeo ante los brillantes rayos del sol que se dignaron a salir antes que la maldita y traidora luna, me la hizo pasar muy mal no saliendo de entre las nubes. Me quejé cuando me sentí acorralada y pestañee un poco más rápido.
Los brazos de mamá estaban a mí alrededor y había un tercer brazo, jadeé recordando y me senté de golpe no despertando a ninguna de estas dos por gracia del cielo. Mi corazón se hincha al recordar lo sucedido en la noche anterior y viendo como Serena descansa abrazada a mi madre. Cuando duerme es tan bonita y tiene una expresión dulce y despreocupada, no tensa y malvada como cuando estamos cerca en el mismo ambiente, como ahora. Es la primera vez que puedo observar a mi hermana más de un minuto y sonreír. Extiendo mi mano sobre su brazo y lo acaricio, quisiera tanto que me quiera…
–Daría mi vida por que pudiéramos ser una familia, por querernos, porque me quieras… Un poco nada más… –Noté que las lágrimas molestaban los ojos y me sorbí la nariz con el puño de mi camiseta. Me levanté, necesito un baño relajante pronto, esta noche fue una de las peores.
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*Serena POV*
Cuando mamá se removió, desperté y nos observé a las tres en esta cama. Yo abrazaba a mamá y mamá a Sophia. Murmuré una puteada cuando ella se removió, cuando la escuchaba gemir y murmurar cosas en sus sueños.
Yo te quiero, yo si te quiero Serena, no me apartes, no… –Suspiré. Ella dijo que me quería ¡Que me quería!
–¿Enserio lo decís Alma? –Pregunté esperanzada de que me hablaba enserio, yo sé que miente, que son solo sueños… ¿Quién querría a un pedazo de mierda como yo que detesta a su propia hermana? ¿Acaso acabo de decirle Alma?
Sí, sí. Yo te quiero... te quiero… –Murmuró ella llamando mi atención y se abrazó a un brazo de mamá. Sentí que me pinchaban los ojos y ella volvió a removerse. Me recosté haciéndome la dormida, porque ella comenzaba a moverse y despertar enserio.
Se sentó de golpe como asustada y luego noté que me tapaba el sol del rostro ¿Qué estaba haciendo? ¿Mirarme? De pronto el sol comenzó a darme nuevamente en el rostro y me acarició un brazo… Mi corazón se disparó, ella me estaba acariciando un brazo.
–Daría mi vida por que pudiéramos ser una familia, por querernos, porque me quieras… Un poco nada más… –Y un tiempito después sentí que ella se sorbía la nariz. ¡Oh por dios! ¡Es cierto! ¡Ella me quiere! Yo…
Ella se levantó de la cama y espié que caminaba hacia el baño, me senté en la cama rápidamente.
–Yo también te quiero Alma… –Murmuré sin yo creerlo con un maldito nudo en la garganta y ella se dio vuelta a mirarme. ¿Cómo sucedió eso? Suspiré y ella sonrió con lágrimas.
–¿Es enserio? –Preguntó y asentí sintiendo que las mejillas me ardían. Ella me llamó y me levanté.
–Jamás entendí… –Dijo ella y yo negué. Que no lo diga o va a arruinarlo. –Yo quiero que seamos una familia… –Asentí.
–Yo también, quiero a mis papás juntos… –Ella se sonrió y asintió. –Tendríamos que hacer algo para juntarlos. –Murmuré y ella abrió los ojos y me estiró hacia el baño. Ah claro, mamá…
–¿Cómo mierdas vas a decirlo delante de ella? ¡Va a darse cuenta! –Se quejó y caminó hacia la ducha y pronto la lluvia de agua comenzó a caer.
–Bueno si, perdón… ¿Qué podemos hacer? –Ella probó el agua, hizo mueca de dolor.
–¡Mierda estaba caliente! –Dijo regularizando el agua.
–¿Y? –Pregunté y ella me miró.
–Sí, lo charlamos mientras me baño ¿Si? Date la vuelta. –Rodé los ojos y me di la vuelta, es tan vergonzosa como mamá. –No creo que tengamos que hacer nada, ¿Acaso no los viste como se miraron la segunda vez que se vieron cuando vos fuiste por tu bolso al día siguiente? ¡Ah! Por cierto… ¿Eso fue mentira no? Lo olvidaste a propósito… –Asentí, era obvio que sí.
–Si claro, era más que obvio. –Dije y ella ingresó en la ducha. –¿Ya puedo ver?
–¡Ah sí! Perdón. –Se disculpó.
–No hay problema. –Dije y ella se arregló la voz.
–¿Y ahora… que va a pasar con nosotras? –Dijo ella y yo levanté una ceja. ¿Y yo que mierda se?
–Yo que se…
–¿Enserio mi odiabas? –Me arrebató y suspiré.
–Puede ser. Pero… –Me sonreí. –No creo que yo sola te odié a vos, si mal no lo recuerdo vos…
–Sí, sí, sí. Lo acepto. Te odié en su momento. Pero en cuanto me enteré que eras mi hermana, bueno… Me empezó a doler que me trataras mal. –Me lamenté haberla tratado tan mal, pero es que ella… Suspiro, inspiro y trago.
–Si lo lamento, pero es que vos siempre sos la más buena y bueno eso es como que me choca ¿No? Detesto la gente que se hace la mosca muerta y… Bueno, no sabía que enserio eras así, tan… Bueno, tan… ¿Tonta? ¿Sensible? ¿Buena? ¿Cómo es? –Me sonreí cuando ella gruñó.
–¡Ey! ¡No soy tonta! –Se quejó y me reí. –No me cargues. Además, no es que sea ni tonta ni sensible, solo que no quería seguirte la corriente porque no tenía ganas de agrandar tus estupideces, parecías la mismísima Barbie humanizada pero en modo malvado. ¡Insoportable! –Afine los ojos después de rodarlos ¿Acababa de decirme esa estupidez?
–¡Ey! ¡No soy ninguna Barbie humanizada en modo malvado! No me toques el culo Alma… –Me quejé y ella carraspeó y después suspiró. Aun no entiendo porque no quiero decirle Sophia.
–Está bien, olvidemos esto ¿Si? Sino jamás vamos a llevarnos bien, ayer espié a mamá, luego de la cena estaba llorando en el baño. No es nada lindo verla llorar no sé si te das cuenta… –Asentí, lo sé bien desde la madrugada que me habló de papá.
–Sí, sí. Lo sé... Pero yo que iba a saber que ella es tan sensible, siempre tan sólida y seria, excepto cuando está conmigo que parece una maldita enferma psiquiátrica, ya viste como me dice… –Ella rió.
–Si lo sé caramelito. –Se carcajeó y me sonreí, suena ridículo.
–¡Ey! ¡No te rías tarada! Es irritante…
–¡No me digas tarada! Y además… También me toca, a mí cuando me dice chocolatito. Ya lo dijo y no deja de decirlo, y también me irrita asique te entiendo… –Suspiró y me reí inmediatamente.
–Pffjaja –Me reí. –¿Chocolatito? –Seguí riéndome. –¡Ay por dios! ¡Me quedo con Caramelito! –Estallé y ella gruñó.
–Bueno ya estuvo bien. No te metas con papá y mamá. –Dijo al fin y me callé frunciendo la frente una vez más.
–¿Por qué no? –Me quejé.
–¡Porque no! Ellos ya se van a juntar solos, ahora tiene que ir al juzgado, juntos y tienen que anotarnos, cambiar actas de nacimiento, y documentación completa. Y todo, juntos. Asique ya van a tentarse y se van a terminar comiendo la boca en cualquier momento… –Asentí.
–Ah claro. ¿Y vos como sabes que van a ir juntos? ¿Ya tienen fecha? –¿Cuándo hablaron?
–Escuché cuando papá hablaba con ella ayer, él dijo algo como “este lunes” y “no, no me voy a olvidar mi documentación” “Hasta entonces linda.” Y colgó. –Me sonreí cuando ella carraspeó.
–¿Pedirte un favor es abuso? –Preguntó. Respiré, ella tiene miedo de pedirme cosas… Lo entiendo.
–No voy a hacerte daño Alma, dijiste que me querías. Yo también te quiero ¿Si? No preguntes cuando y como porque no lo sé. –Me removí sobre el inodoro ante su silencio interminable, en fin.
–Me gusta cómo me llamas, y como hablas conmigo ahora… Enserio te quiero Serena, ojalá no estes jugando conmigo. Si llego a notar que te estas vengando… –¡Mierda! Ella piensa que puedo estar mintiendo, desconfía de mi palabra. Bueno… ¿Quién no desconfiaría de mi maldita palabra? Si soy más mala que la peste.
–Lamento haberte hecho tanto daño, ¿Si? Pero ya no voy a lastimarte… Es más creo que es hora de que te diga que me gusta Lautaro y que podes andar enredándote con Matheo libremente si queres...
–Si lo sé. Él me lo dijo, está muy enamorado de vos desde que somos chicos… Y Matheo… No somos nada Serena. Él no me da ni la hora… –¿Qué? Pero si siempre que pasa la observa, y cuando camina se hace su tiempo para verla ir y observarle el culo. Demás está decir de las veces que me dijo que no la cambiaría por mí. Cosas dolorosas que me dañaban siempre. Por eso peleábamos siempre y por eso parecíamos pareja, “Más para mí” era en ese momento.
–Él está muerto con vos… ¿Cómo no lo notas cuando te está mirando el culo? ¿Acaso no te das cuenta cuando alguien te está mirando vos? –Rodé los ojos.
–¡¿QUÉ?! –Dijo y saco la cabeza entre las cortinas. Y mirándome, asentí.
–Eso, esperame un segundito… –Salí de la pieza, la tarada se olvidó la toalla. Tomé una del armario que esta junto a la puerta y volví al baño. –¡Toma! –Dije extendiendo la toalla y ella se la amarró al cuerpo cuando salió de la ducha.
–Báñate ¿No? –Dijo y levanté una ceja. –Dale, y hacemos tiempo… –¿Tiempo? Ok. Me saqué mi remera corta y mis mini shorts. Cuando estaba por sacarme la ropa interior ella se dio vuelta.
–¿Siempre sos así de vergonzosa? –Pregunté y ella se puso rígida.
–¿Por qué? ¿Acaso te gusta que te miren? –Fruncí los ojos.
–No pero ¡Sos chica! No tengo ni tenes nada que yo no tenga. Además sos mi hermana. –Ella frunció los hombros.
–¡Bueno! –Se dio la vuelta y me miró, me sonrojé ingresando rápidamente al baño mientras ella reía.
–¡Ey! ¡No vuelvas a hacer eso! –Me quejé mientras reía.
–Lindo culo. –Dijo riendo cuando gruñí. Luego se acercó a la ducha. –Ey… Seri… –Hizo un silencio y luego preguntó. –¿Puedo llamarte Seri no? –Rodé los ojos.
–Si podes ¿Qué pasa…? –Ella suspiró largo y al fin dijo:
–¿Puedo hacerte una pregunta?
–¡Ay Alma! ¡Hacela ya! –Me quejé y ella rió.
–Ok, ok bueno… ¿Cómo te rasuras el cabello de… ahí? –¿Ahí? Abrí los ojos para ver si me estaba señalando porque ya la iba a golpear si estaba mirándome y cuando no la veo, levanto una ceja.
–¿Ahí? –Digo sin entender y ella repite.
–Ahí… ya sabes. La… parte. –¿La parte? Me miro y entiendo cuando noto que me sonrojo.
–¡Por dios Alma! ¿Tan bien me viste? –Dije y ella suspiró supongo yo avergonzada y roja, saco la cabeza para verla y me río al notar que es mejor que la imaginación, se toca las manos.
–No, no… Y-yo… –Largo la carcajada y ella se ríe conmigo.
–Ya, ya entendí. Era broma. Es solo depilación con cera, es divertido si sos masoquista. –La miré y ella abrió los ojos. –¿Acaso no te depilas? –Pregunté sacando mi cabeza de la ducha una vez más y ella asintió.
–Con maquinita las piernas, sí. Pero ahí… –Me reí.
–¿Queres intentarlo? –Pregunté y ella me miró meditándolo. –Es solo un tirón. Duele sí, no te lo voy a mentir. Pero vale la pena… –Dije y me seguí bañando.
–Bueno, está bien… –Respondió.
–Duele bastante… –Dije al fin y ella afirmó igual:
–Bueno, me la voy a tener que bancar. –¿Eh? ¿Por qué?
–¿Vas a acostarte con alguien…? –Pregunté y ella se calló. ¡Lotería! –¿Pensas acostarte con Matheo? –Hizo silencio. –Está bien, no te digo más nada…
–No, no es eso, solo que quiero probar otras cosas… –Ella quiere acostarse con él. –¿Sos virgen aún? –¡¿Qué mierda?!
–¡Claro que no! –Dije al fin… ¿Quién mierda es virgen a los 17…? Es lo más el sexo, y sentir un buen orgasmo con un hombre de verdad, no con tanta pendejada… Por eso siempre me acostaba con conocidos de mamá, hombres de negocios, algunos casados. Soy malvada lo sé… Ya deje de hacerlo ¿sí?
–Ah claro… –Respondió ella. ¡Oh no lo creo!
–Vos si ¿No? –Dije riendo y ni respondió. ¡NO PUEDE SER! –¡NO ES CIERTO! –Dije volviendo a sacar mi cabeza de entre las cortinas. –¿Lo sos? –Pregunté otra vez.
–Pero no se lo digas a Matheo, por favor… Quizá no quiera hablarme si lo sabe… –¿Qué, QUE?
–¡No! ¿Cómo decís algo como eso? Préstame la toalla… –Ella extendió la toalla usada, ya vestida. –No tenes que dejarte llevar por lo que los demás digan... Si alguien te quiere te espera no te obliga, ¿entendés? –Ella asintió. –Yo lo escuché decir muchísimas veces que moría por vos, pero no importa lo necesitada o cuanto lo desees, diría que solo esperes a que él se lo gane, que te diga que te ama y que te d una buena razón para que vos le regales algo tan especial que es tu inocencia. ¿Prometes que así vas a hacer?  –Ella me miró sorprendida y asintió. –Hablame Alma... 
–Si, si... Lo prometo. –Asentí sonriendo y presioné mi mano sobre su hombro.
–Me voy a cambiar... –Asintió mientras salíamos del baño.
–¿En que andaban? –Preguntó mamá con lentes puestos, un libro a frente suyo y la mirada fija en nosotras muy sorprendida. –Nada, vos explicale me voy a cambiar. –Mi hermana asintió y caminé hacia la puerta. Mi hermana... Tengo una hermana.

*Sophia POV*

CONTINUARÁ...

sábado, 21 de febrero de 2015

Décimo Tercer Capítulo:

–No somos hermanas. –Murmuró Serena interrumpiendo y mi padre la miró sorprendido.
–Si lo son, claro que lo son. Tu padre y yo somos testigos de eso, escuchaste la historia, ya terminala con ese odio sin sentido. –Gruñó con tranquilidad y Serena me miró intensamente, corrí la vista.
–Ni muerta. –Murmuró y cargué mis ojos.
–No le hagas caso amor, ella está sorprendida, y si no te acepta por las buenas, va a tener que hacerlo por las malas. –Mire a mi madre y sonreí.
–Me duele que ella no me quiera. –Asintió.
–Lo se amor, no sé cuál es su rencor, su odio, pero vamos a averiguarlo lo prometo…
–Yo sé porque me odia. –Me miró queriendo saber y proseguí. –Es Kenttron… –Suspiró rodando los ojos.
–¿Todo este asunto solo por un chico? –Fruncí los hombros.
–Yo ni siquiera sabía que él estaba interesado por mí, y si Candy no me lo hubiese echo notar, tampoco lo sabría hoy mamá… –Me ruboricé por esto último, pero ella sonrió ampliamente acercándose a mí y abrazándome.
–No sabes lo que soñé tenerte entre mis brazos, casi me muero pensando que habías muerto… Casi me muero por no tenerte. –Suspiró hablando a mis ojos y suspiré volviendo a abrazarla.
–Yo sabía que algo me faltaba, siempre me hiciste falta. Amaba a Carolina pero... –Dije separándome de ella al mirarla –Pero siempre hubo un vacío inexplicable dentro de mí. Y no lo supe hasta que Carolina me dijo la verdad…
–Todo este tiempo… con que vinieras con tu padre, yo iba a entenderte, a creerte… ¡Mira ese parecido! Tu cabello, tus ojos, tu nariz… ¡Hasta mis dientes tenes! –Señaló y reímos.
–Lo sé, lo lamento. Es que tenía miedo, y no te conocía, quería encontrar el momento correcto para decírtelo. –Dije y ella negó suspirando y abrazándome una vez más.
–Yo te quise desde que entraste por la puerta del escritorio toda nerviosa y asustada. ¿Vos crees que alguien con su sano juicio tomaría a una adolescente menor de edad para trabajar solo fines de semana y terminando clases todavía? Había algo… Al verte, que no me dejaba dejarte ir. –Sonreímos y ella me volvió a abrazar.
–Sabes que, desde que te conocí, me traté de imaginar ¿cómo se sentiría un abrazo tuyo? –Ella me presionó con más fuerza y reímos.
–¿Y? –Me alejé para volver a mirarla a los ojos y noté la dulzura y el amor en esa mirada.
–Y se siente mejor de lo que imaginaba…
~~~~~~~~
*Serena POV*
Ella… Ella ahora no solo se roba al chico que amo, sino que ¿también se roba a mi familia? ¡EL COLMO!
–¿Cuál es tu problema con Sophia? –Me miró mi padre y yo lo observé, iba a quejarme pero cuando me encontré con su mirada obscura no pude hacerlo.
–Ella y yo no nos llevamos bien. –Marcos chasqueó la lengua.
–¿Notas lo absurdo que suena eso mi niña? –Se sonríe mirándome y niego con enojo.
–Ella y yo no somos amigas, jamás lo fuimos, nunca nos llevamos bien…
–Corrijamos eso, ¡Vos! Nunca te llevaste bien con ella. –Toma mi mentón haciendo que lo mire. –Mirame pequeña… –Observo sus enormes ojos color café y me siento una niña otra vez. –Yo te prometo que vamos a ser una familia, que voy a… –Suspira. –Que voy a reconquistar a tu…
–¿¡ENSERIO PAPI?! –Interrumpí con una felicidad enorme y este se rió asintiendo.
–Voy a intentarlo nena, voy a intentarlo. Amo a tu madre, jamás dejé de amarla, solo que… Ella desapareció y jamás volví a saber de ella… –Se sentó a mi lado y sé que va a seguir contándome.
–Hasta luego de un tiempo que tu abuelo apareció. Fue en ese entonces que… Me enteré que ella estuvo embarazada, pero tu abuelo me dijo que tu madre… Tu madre no la quería a Sophie. Al principio… –La voz se le quiebra y siento como mis ojos se aguaron. –Al principio me asusté y me dolió. Pero cuando te vi jugando en la calle unos años luego, tu hermana estaba a mi lado y las vi, ambas tan parecidas aunque tu cabello y tus ojos… –Se sonrió acariciando mi cabello y sonreí con él. Me toma una mano y la observa –Me acerqué a vos y vi tu mirada tan hermosa. Y luego miré a Sophie y lo entendí. Pensé en ira a ver a tu madre, pero jamás me animé…
–¿Y porque no? –Pregunté como si él estuviera contándome un cuento.
–Porque… Porque no podía hacer eso, mi hija ya tenía una madre y yo tenía una familia, no podía. –Asentí. Extrañamente lo entiendo perfectamente. –Entonces pasó el tiempo y hace unos… seis o siete años atrás, cuando murió tu abuelo Octavio…
–¡Ah sí! ese viejo maldito. –Papá se sonríe y me siento como en casa.
–Cuando se muere ese hombre, tu madre tuvo un problema con unos documentos que se filtraron y ahí se salió públicamente que tenías una melliza, y fue cuando lo confirmé, eras melliza de Sophie… Pero vos eras muy pequeña no creo que hayas prestado atención. Tu madre lo afirmó públicamente, pero dijo lo que no esperaba. Tu madre creía muerta a Sophie, asique me di por vencido y dejé que el tiempo pasara. Hasta que a Carolina, mi esposa y la mujer que me ayudó a criar a Sophie, le encontraron un tumor maligno en el cerebro que la fue consumiendo de a poco. Finalmente, horas antes de morir, Carolina le dijo el nombre de tu madre a Sophie, le dijo la verdad y la mando a buscarla. Yo, le conté la historia, y ella cuidó de mí, haciéndose cargo de la casa y de mi anemia. –Se quedó en silencio.
–Ella tuvo una familia hermosa y feliz. –Murmuré. Él asintió, pero luego me miró negando.
–Pero no siempre tuvo lo que quiso y lo que deseó como vos. Ella vivía con necesidades que nosotros no podíamos suplir. –Extendí los ojos ¿Pasaron hambre?
–Ustedes… –Siento como las mejillas me arden y lo miro a los ojos. –¿Pasaron hambre alguna vez? –Negó.
–Jamás. Siempre me ocupé de que ellas no necesitaran para comer. Pero cosas que a veces queremos más allá de la comida, la ropa y el calzado. –Ah claro. Pobre… –Ella me habló de la enorme colección de muñecas en tu cuarto… –Levanto las cejas sin entender. –Tu hermana no pudo tener de esas cosas de chica.
–Oh… lo lamento. –Él frunce los hombros.
–Hoy en día ellas se compra lo que desea y tiene lo que quiere trabajando. ¿Trabajaste alguna vez pequeña? –Negué.
–Una vez, la abuela me regaló cincuenta pesos porque me dejé sacar uno de mis dientes de leche con el dentista. Pero creo que eso no es trabajo. –Papá se ríe y yo me río junto a él.
–Oh mi amor… Sos tan hermosa. –Me abraza y me siento de ocho años otra vez. Lo que daría por volver a la niñez y saber que él es mi padre, venir a buscarlo y ser feliz.
–Te necesité tanto papi… –Él me apretó más y me beso en la sien.
–Yo desde que te vi me enamoré de vos hermosa, papá está orgulloso de la hermosa mujer que sos. Sos una hermosa jovencita inteligente y talentosa. –Niego. –Si así es… –Me abraza fuerte.
–Ya no vuelvas a alejarte eh… –Él me miró y negó.
–Te juro que no vamos a volver a separarnos. –Sonreí. –Pero yo necesito que me prometas que vas a tratar de llevarte bien con tu hermana… –Negué.
–Eso no creo que…
–Serena, yo no voy a alejarme de Sophia, yo la vi crecer, y la amo también, ambas son mis hijas. No puedo elegir entre las dos. O se aprenden a llevar bien o esto no le va a hacer bien ni a mí, ni a tu madre ni a ninguna de las dos. Tu hermana Sophia es una chica muy sensible, date la oportunidad de conocerla por favor… –Lo miré bufando y miré haca un costado alejándome de su hipnotizadora mirada. –Por favor hija… –Suplicó y lo observé.
–Está bien, voy a tratar de llevarme bien con la sir... er, con mi hermana. –Dije y sé muy bien que ni me voy a molestar.
–Tu madre hacía esa misma expresión cuando no era sincera… –Levanté una ceja ¡Excelente observación! –Está bien pequeña, no voy a obligarte… Hacé lo que quieras. Pero recordá que Sophia es tan hija de tu madre y mía como lo sos vos, y quieras o no, ambas nacieron el mismo día, de la misma mujer y de nuestro amor. ¿Sí? –Fruncí la frente, lo se ¡Demonios…! Ella es tan exasperante, me va a perseguir de por vida… Ahora voy a tener que adaptarme a convivir con ella ¡Maldita vida injusta!
~***~
*Narrador*
En cuanto pasaron unos días, llegó el próximo fin de semana, Sophia apareció nuevamente el viernes por la tarde al horario de ingreso, pero esta vez… No lo hacía como empleada, esta vez ingresaba para ser recibida por su madre, la dueña de aquello.
La brillante mirada iluminada que llevaba la joven al observar la noche caer en el enorme lugar, en donde ella no se decidía en ingresar o no. Cuando estaba por presentar su carnet, el hombre de seguridad la saludo tomando el frente de su gorra y abrió la puerta para ella educadamente sin preguntar.
Sophia levantó sus cejas con sorpresa e ingresó conmocionada hacia la entrada de la casa y estaba por presionar el timbre, pero la puerta se abrió de par en par para ella y un sonriente Emilio le abrió como si ella fuera su alteza real. Ella se sonrió a él y lo saludó con un beso en la mejilla, su madre, su -lo que sería- abuela, sus -ahora- tías y su hermana estaban paradas frente a la entrada esperando por ella ¿Sera?
–Hola… –Murmuró Sophia ingresando a la casa y Elena se sonrió, junto a las dos chicas quienes conocía como Natacha y Brenda. Y su madre se acercó para abrazarla. Serena no movió un músculo, solo miraba fijamente.
–¡Bienvenida a casa amor! –Le festejó su madre y luego de separarse de ella, tomó la mochila y se la dio a Emilio.
Elena se acercó a la joven y Victoria se tensó, pero habló al fin.
–Bueno mamá, Natu, Bren… ella es Sophia Guerrero, mi pequeña niña perdida. –Sophia se sonrió algo incómoda y se tomó las manos nerviosamente.
–Bueno yo… Soy Natacha.
–Y yo Brenda, podemos conocernos…
–Ser una familia…
–Vamos a estar para vos linda, siempre que nos necesites.
–Sí, si siempre. –Se sonrió una junto a la otra y Sophia asintió sonriente.
Elena se acercó más a ella quedando parada frente a ella, la sonrisa tensa y el bastón sobre la mano. Extendió el bastón alejándose y extendiendo el mentón de Sophia con él, la chica se sonrió y estiró el cuello.
–Sos tan parecida a tu madre, con ese cuello tan recto y largo. Delicadísimo… ¿Cómo fue que no nos dimos cuenta? –Levantó una ceja no dejando de observarla. Victoria rodó los ojos, sonriente y luego le dedicó un guiño haciendo que la chica se tranquilizara.
–Son cosas de la vida madre… ¿Ahora vez porque jamás confié en papá? –Dijo con voz severa a su madre y esta se alejó de la chica para mirar a su hija mayor.
–Si Victoria, te comprendo… Y lo siento tanto querida, yo confiaba en tu padre. Lo dejé todo en sus manos y admito que fue el peor error de mi vida, lo lamento querida… –Dijo mirando a Sophia. La chica meció su cabeza frente a la mujer y miró a su madre.
–Yo lo único que quería era conocer a la mujer que me dio la vida.
–Pero ¿de mucama nena? ¿No podrías solo haber venido con tu verdad? Una sola ojeada a su parecido y todo estaba solucionado… –Sophia sonrió frunciendo los hombros y Victoria volvió a rodar los ojos.
–¡Pero ya está mamá! ¡La encontré! encontré a mi pequeña Alma y está viva y ahora sé que no quiero que vuelva a alejarse de mi vida nunca más… –Victoria la abrazó y Elena se sonrió.
–Me imagino hija, me imagino. –Aseguró Elena, y Brenda prosiguió.
–Bueno, nosotras también estamos muy contentas de que hayas venido a casa…
–Victoria decía que sin vos, su Alma no existía, ya que estaba Serena, pero sin Alma era un ser que solo vivía por y para la niña… ¡Aquella! –Señalo a la otra chica que observaba todo petrificada sin decir una sola palabra, solo miraba con esa mirada asquerosa de odio.
–Es que yo… Vos naciste primero, y pensé en que las llamaría conectadas, fue entonces en el que pensé en ‘Alma Serena’… Pero en cuanto me dijeron que la primera niña… Había fallecido, pensé en que estaba Serena, pero que no tenía Alma… ¿Se entiende verdad? –Se sonrió viendo como los ojos de Sophia se cargaban emocionada por lo que su madre creía.
–Entonces hagámoslo, puedo cambiarlo todo, puedo cambiar mi nombre y mi vida por vos… Tanto que te necesité parece, tuve siempre un vacío hasta conocerte… Ella tiene que ser Guerrero pues… Yo puedo ser Alma Guerrero. –Aseguró la chica sonriente.
–¿Lo harías pequeña? ¡Oh Sophie! –La abrazó y presionó contra ella con amor. –Oh… Ahora si mi Alma esta Serena… –Rió Victoria y ambas se abrazaban emocionadas. Las Bandi se alegraron por madre e hija, pero Serena…
–¡BRAVOO! ¡BRAVÍSIMO! ¿Ya acabó la falsedad? Porque tengo que dormir, mañana realmente tengo un evento importante y no puedo fallarle a MI novio… –Decía la morena con los ojos celestes muy abiertos y la respiración forzada de la bronca.
–¡Serena! –La retó Brenda.
–No tenes que seguirle a esto Sere… Ya cortala amor… –Dijo su tía Natacha, pero ella meció su cabeza crédulamente.
–Nah, nah, nah… No me vengan con la cosa esa que aceptan a la sirvienta como parte de la familia ¿Ok? Les doy el fin de semana, luego la quiero fuera de mi vida.
–Ay niña… No sé qué es lo que se me escapó a la hora de educarte, porque cada modal que te enseñé es como si se lo hubiese llevado una ráfaga de viento ¡Comportate!  –Se quejó Victoria.
–Ya Serena… –Se acercó Sophia frente a su hermana y la miró hacia los ojos. –¿Qué es lo que queres de mí? ¿Qué es lo que yo puedo darte para que todos podamos ser felices en paz? –Serena rodó los ojos y rió con gracia venenosa.
–¿Encima te haces la víctima? ¡Lejos te quiero! –Sophia negó.
–Bueno, pero vas a tener que desear otra cosa porque eso no lo vas a tener chiquita caprichosa, mami no puede comprarte a la lámpara de Aladino asique Pedime lo que desees… ¿Qué es? ¿A papi? ¡Olvídalo! No me voy a alejar de papi, porque fue mi padre primero, y doblemente fue mi madre primero antes que la tuya asique tampoco me resigno a perderla… ¿Por vos? ¡NO! –Aseguró frente a ella y Serena hizo dos puños a sus costados poniendo los nudillos en blanco.
Bajó la cabeza fijando su vista en Sophia, midiendo la distancia y sin darle tiempo a reaccionar extendió una mano y le golpeó la mejilla. Luego amarró una mano a su cabello a lo largo y tiró, todo aquello en fracción de segundos.
–¡NO SERENA! –Corrió Victoria hacia sus hijas. Sophia pidió una sola vez que la soltara y golpeó la parte trasera de su rodilla haciéndola caer.
–¡NO VUELVAS ATOCARME ZORRA! –Se levantó subiéndose alrededor de su hermana que había quedado tirada y le golpeó la mejilla con varios cachetazos luego de acercarse a ella frente a frente. Tomó sus brazos a ambos lados y la otra se retorcía bajo Sophia.
–¡SOLTAME! ¡SOLTAME IMBÉCIL! ¡ME LAS PAGAS SOPHIA! ¡ME LAS VAS A PAGAR LO JURO! –Se quejó Serena bajo Sophia y esta reía. Finalmente, el chofer de la casa levantó a Sophia de arriba de su hermana y las separó. –¡MALDITA INEPTA ADOPTADA! ¡NO SOS MI HERMANA SOS UNA MALDITA BASTARDA DE LA CALLE Y SIEMPRE VAS A SERLO! –Le gritó.
–¡ESO NO ES CIERTO! ¡LA ADOPTADA SOS VOS MALDITA LOCA! ¡ALEJATEEE! –Se desafiaban, Sophia era sostenida por su madre y Serena por el chofer.
–¡SOLTAME! ¡SOLTAME IDIOTA QUE LA MATO! ¡LA MATO A ESA BASURA! ¡SIRVIENTAAAA! –Ambas se rebajaban pero Victoria no aguantó mucho tiempo más.
–¡SILENCIO! ¡SE CALMAN O LAS CALMO DE UN GOLPE SI ESO ES NECESARIO! ¡PAR DE LOCAS! –Se quejó.
–¡Ella es la loca! –se quejó Sophia.
–¡VOS SOS LA IDIOTA! –Gritoneó Serena y Victoria tomó el cabello de Serena y tiró caminando hacia Sophia tomando el cabello de aquella otra.
–¡SILENCIO! O se aprenden a llevar bien por lo menos mientras yo las esté viendo o juro que las DEJO SIN PELO ADEMÁS DE QUE LAS CASTIGO POR UN MES. Y créeme, puedo hacerlo… –Dijo hablándole a Sophia en esto último. Las chicas se desafiaron con la mirada al momento en el que refunfuñaban por el tirón que les daba Victoria. –Ahora… ¡Pídanse disculpas!
–¡OLVIDALO! –Se quejó Sophia.
–¡NI MUERTA! –Protestó Serena.
–¡AHHH! –Gritaron ambas a la par cuando Victoria volvió a tirar.
–¡HACEN LO QUE DIGO! ‘PERDÓN HERMANITA’ ¡AHORA! –Ambas negaron hacerlo y una vez más gritaron.
–Ay Victoria… –Acotó Elena.
–¡VOS NO DIGAS NADA MAMÁ! ¡HAGAN LO QUE DIGO! –Interrumpió a su madre y esta abrió mucho los ojos apartándose. Natacha y Brenda solo se reían ante la situación tan íntima y familiar.
–Perdón hermanita… –Murmuró Sophia.
–¡MAS ALTO SOPHIA GUERRERO QUIERO ESCUCHARLAS! –Se quejó tirando un poco más haciéndolas gemir.
–¡Perdón hermanita! –Dijo Sophia al fin y fue soltada por su madre.
–¿Serena…? –La chica bufó cruzándose de brazos así toda inclinada como estaba y negó. –¡Puedo estar así toda la vida Serena Bandi! ¡Toda la vida Y LO SABES! –Serena murmuró una incoherencia y Victoria la miró. –¿Qué? ¡No escuché nada! –Serena frunció los hombros.
–Ese no es problema mío, ya lo dije una vez no me obligues a hacerlo de vuelta… ¡Que humillante MALDICION! –Se quejó.
–¡Hey a mí me hiciste decirlo alto! –Se quejó Sophia y Victoria asintió.
–Es cierto, las reglas son justas para las dos. ¡AUDIBLE! –Gritoneó.
–¡PERDÓN HERMANITA! ¿YA? –Gritó furiosa y su madre la soltó y luego la aplaudió, Sophia no puedo evitar reírse, todas lo hicieron excepto Serena claro. –Esto es una maldita mierda. –Dijo al fin y se echó a caminar hacia las escaleras. Sophia se desanimó viéndola ir y bajó la mirada algo entristecida…
–Ah ¡AMARGADA! –Le gritó Victoria a Serena quien ya desaparecía de la vista y abrazó a Sophia. –Lo siento por el tirón nena, me tomó la maternidad y tuve que hacerlo, se estaban matando… eu… –Dijo viendo su cara. –Tranquila mi amor, ya va a entender, ya se van a llevar bien lo prometo ¿Si? –Sophia asintió.

–¿Podemos cenar ya? –Preguntó Brenda y Emilio asintió bastante alegre. Todas se dirigieron al comedor.


CONTINUARÁ...