Marcoria

Marcoria

martes, 31 de marzo de 2015

Décimo Quinto:

*Sophia POV*
-¿Que fue eso? -Señaló mi madre a la ahora cambiada Serena. Fruncí los hombros.
-Ella me quiere... No se que pasó. -Victoria se sonrió asintiendo y me llamó. Me recosté a su lado sonriendo y ella me tapó con la frazada.
-¿Yo te lo dije o no? -Asentí.
-Tenías razón, era cuestión de esperar... -Mamá me abrazó.
-Ella es así, es impredecible. -Me sonreí.
-Como vos... -Mamá asintió admitiéndolo.
-Así es preciosa. -Me apretó a sus brazos con fuerza.
-¡Ey! -Se quejó la morena de lejos -¿No hay lugar para mi? -Ambas reímos y ella corrió tirándose en la cama, ahora estaba vestida con ropa limpia y con el cabello húmedo como el mío. Mamá la abrazó del otro lado y se sonrió con los ojos abrillantados.
-Y pensar que casi me muero pensando que no iba a poder tenerlas así, juntas, a mi lado... Mis niñas. -La abrazamos con fuerza.
-¡Mami! Alma se quiere acostar con Matheo Kenttron, ¡pégale mami, pégale! -La miré con enojo.
-¡Sos una buchona! ¡No vuelvo a contarte nada! -Me quejé en cuanto ella se tapaba con la frazada y se escondía bajo mamá, cobarde...
-¿Eso es cierto? -Me miró soriendo y me ruboricé.
-No tenía pensado eso, es mentira. Solo admití que me gustaba y mostré interes en él. -Ella meciós su cabeza y me miró.
-Cuidate, mucho ante todo, y de todo. Y por favor, usa preservativo, ¡por favor!-Suplicó y enrojecí peor.
-¡Ay Mamá! -Me quejé y quise escapar.
-No, no te vayas. Solo te advierto. Si no quieres tener un par de estos que yo tengo. -Se rió y nos golpeó la cabeza a ambas.
-¡Ey! -Nos quejamos juntas y ella rió un poco más.
-¡Chicle! -Me pegó Serena.
-¡Chicle! -Respondí, casi al mismo tiempo.
-No, no yo lo dije primero, me debes un chicle. -Dijo ella y refunfuñé.
-¿Les dije que son lo mejor que me pasó en la vida? -Nos sonreímos y ella nos presionó en otro abrazo. -Bueno, bueno. A levantarse que es sábado, vamos a ir de compras... -Dijo con emoción y Serena rodó los ojos, yo sonreí por eso.
-No vas a obligarme a comprar la ropa que te gusta ¿No? -Mamá negó.
-Ustedes eligen esta vez... Voy a darle a tu hermana lo que realmente quiera y desee, y a vos también si no me queda otra. -Se quejó con diversión.
-¡Mamá! -Me quejé y ella rió cuando Serena la miró con los ojos entrecerrados.
-Vas a hacer que me arrepienta de querer a Alma... -Me tensé y ella saltó en mi espalda. -¡Es mentira tonta! -Se rió y caminé con ella colgada a mi.
-¡No le hagas esas bromas a tu hermana! ¡Ya las tengo que comenzar a retar como si fuesen unas niñas! -Se enojó y la abrazamos.
-Tonta -Le golpeé un brazo a Serena y ella me lo devolvió, así jugamos un rato mientras bajábamos las escaleras y mamá rió bajando con nosotras juntas mientras reímos.
-¡A pero que bonito! Salió el sol y se hizo la paz entre las hermanas... -Dijo mi ahora abuela sonriente y tomaba una taza de té, a propósito, ese té le va a encantar a papá, es riquísimo. ¡Papá! 
-¡Oh no! ¡Tengo que llamar a papá! -Serena frunció el ceño.
-Mamá lo llamó anoche, a propósito. Habló un tiempo laaargo con papá... ¿Que habrán hablado tanto, no? -Hizo una risita, le di un codazo -¡Que! -Siguió riendo, mamá se ruborizó y rodó los ojos.
-Su padre y yo tenemos unos trámites que hacer... 
-Se, se claro que si... -Seguía ¡Que tonta es!
-¡Basta! ¿Que hablamos? -La reté y ella rió un poco más tranquilizándose.
-Bueno, bueno... -Siguió riendo.
-¡Espero que no conspiren entre su padre y yo! -Dicho eso se acercó peligrosamente a nosotras.
-No, no. Eso mismo le dije a Serena que no íbamos a hacer. -Mamá levantó una ceja.
-¡Ah, pero que amables! No se los pedí, se los ordeno Alma, ¡No conspiren entre su padre y yo! -Serena rodó los ojos y yo asentí. -Si ¡Que! -Se quejó esperando respuesta.
-Si mamá... -Terminamos ambas en coro y Rosa, la cocinera nos servía sonriente.
-Buen día -Y sonreí.
-Buen día. -Respondimos las tres al unísono. 
-Bueno, después del desayuno, salimos hacia donde quieran. Quiero que comas. ¿Ok? -Señaló a Serena y ella asintió.
-¿Porque insiste? -Le murmuré y ella suspiró enojadiza.
-Solía tener crisis bulímicas. Ya pasó, pero no me cree... -Terminó y asentí. No todo era color de rosas para mi hermana.
-¡Vamos, vamos que se va la hora! -Se sonrió y comimos entre charlas voy conociendo a mi hermana y al resto de mi nueva familia.
~~~
Por la tarde volvíamos con toda una colección de ropa para cada una, la mía es mas Sweete, la de Serena es mas Rocker. Como verán hasta en los gustos somos muy distintas. Al principio me costó mucho dejar que Victoria gastara tanta plata en mí, pero luego recordé que es mi madre y vi que ella era feliz haciéndolo y la deje. Serena era distinta, para ella todo eso era normal. Bajamos en la plaza a que estaba cerca de la fábrica, que es a donde nos dirigíamos. Mamá tenía que hacer unos llamados, si hoy ¡Sábado!
-Para el año próximo, vamos a ir a la semana de la moda -Mi madre levantó una mano -Lo prometo. -Terminó y jadeé. 
-Eso es en Francia. -Serena se rió entre dientes y me miró.
-¡Claro, Francia! -Se rió mi madre.
-Entonces va a gustarte el lugar en donde pensábamos ir de vacaciones este año con mamá. -Miré hacia ella.
-Mejor, que sea sorpresa. -Dijo mamá. ¡No! Negué.
-¡Oigan, NO! No me gustan las sorpresas y menos que me hagan esperar. -Ellas rieron y mamá asintió a Serena me miró.
-Londres. -Abrí los ojos.
-¿Es enserio? -Mi madre se sonrió con ternura mientras asentía.
-Si chocolatito, es enserio... -Me sonreí.
-¿Vamos a ir a Europa? -Ambas asintieron, Serena rodó los ojos. -No puedo creerlo. -Murmuré y mi madre acarició mi mejilla alzando mi mirada.
-Adoro ver la ilusión y entusiasmo en tu mirada. -Dijo y acarició mi cuello cuando yo acaricié el largo del suyo. -Sos tan parecida a mí... -Suspiró y Serena llamó.
-¿Alguien quiere un helado? ¡Porque yo si! -Nos reímos.
-Esta celosa... -Dije y mamá asintió caminando a mi lado tras mi celosa hermana... Si, mi hermana.
~~~
Cuando llegamos a la fábrica, mamá estaba junto a nosotras y nos llevaba abrazadas. Un hombre con bata y una sonrisa brillante se acercó a mamá.
-¡Hola nena! -Sonrió ella lo abrazó.
-Papá. ¿Como vas? -Él asintió sonriendo. ¿Papá?
-Todo va bien, hola Sere... -Saludó a la chica.
-Hola abuelo. -¿Abuelo? No estoy entendiendo...
-¿Don Pepe? -Pregunté sin entender.
-¿Sophie? ¡Hola nena! ¿Como esta tu abuela? -Me sonreí.
-Muy bien. ¿Ustedes padre de Victoria? -El hombre asintió.
-Papá, ¿recuerdas que te conté, que Serena tenía una melliza? -El hombre asintió y luego observó como Victoria me miraba con adoración. -La encontré papá... -Don Pepe me miró con sorpresa.
-Pero Victoria, eso quiere decir que... -Mi madre asintió.
-Ella es mi pequeña Alma, si papá, tuve dos hijas con Marcos Guerrero. -Pepe se sonrió y estiró mis brazos para mirarme.
-Oh Victoria, ¡Tiene un gran parecido! -Dijo acercándose y dándome un abrazo. 
-¿Lo notaste? -Dijo ella orgullosa y muy sonriente.
-Oh Sophie, ¿Como lo notaron? ¿Porque no me lo dijiste antes? -Al fin, le contamos la historia a mi -ahora- abuelo y este se sonrió muy feliz ofreciéndose a ser mi abuelo. Lo abracé y Serena seguía celosa.
-Bueno, bueno. Él es mi abuelito Alma, ni te acostumbres... -Dijo abrazándolo.
-¡Ey! Tambien es mío ahora. -Ella negó.
-No, no. Fue mío primero... -Seguimos peleando mientras ellos reían. Mamá se fue a hacer sus llamados y nos dejó con el abuelo que me llevó a recorrer la planta que hoy estaba desértica ya que nadie trabajaba siendo sábado. Pero luego de unas vueltas y de comer algunos bomboncitos, me alejé caminando hacia la oficina de, según Serena, era la de nuestra madre.
Cuando llegué allí, la escuchaba hablando muy seriamente con alguien en otro idioma, me sonrió al verme llegar y me pidió un minuto, asentí despreocupandola y observé el lugar de trabajo diario de mi madre.
Su oficina estaba empapelada de un chillón verde manzana algo amarillado con preciosa flores blancas, en el centro estaba el escritorio de vidrio y la notebook que descansaba sobre ella entre otros lapiceros y paletas de chocolate en formas de corazones, treboles y caritas felices. Miré a mi alrededor y notaba el cálido aroma a mujer por todas partes, además de una pequeña y breve historia de amor en libro sobre un cajonero que estaba en una punta. Me acerqué a uno de los tres enormes sillones blancos y me senté sobre el que se supone es el de mamá, ella caminaba y caminaba hablando en el idioma por su teléfono. Observé su escritorio y allí la vi, una preciosa foto de ella con el cabello castaño claro y una niña muy pequeña que se sonreía con sus enormes ojos azules. Era ella, sin teñir su cabello y mi hermana, estaba muy chiquita. Me sonreí tomando el marco que sobresalía en flores de porcelana, o eso creo.
-Pronto voy a poner una foto nuestra también sobre mi escritorio. -Me dijo y se acercó a mi para abrazarme. Dejé el marco asentí.
-Gracias... -Murmuré, y ella se sorprendió.
-¿Por qué? No tenes que agradecerme por nada... -Yo asentí.
-Si por todo lo de hoy... -Me interrumpió en un quejido.
-¡Es solo plata! -Negué.
-Gracias por aparecer, por ser como sos y... Por ser mi mamá. -Ella negó sonriendo.
-Mi amor... Es un placer. Gracias a vos por haber vuelto. Princesa. -Me abrazó y llorisqueamos.
-¿Vamos ya? -Mami asintió.
-¡Vamos a almorzar! -Festejó y llegaba Serena.
-¿Mc? -Preguntó mirando a su madre y yo di saltitos.
-Ya estan grandes para el Mc... vamos a un restaurante. -Negamos.
-¡Maaaac! -Pedimos y ella se sonrió.
-Que remedio... -Suspiró. -Vamos a donde ustedes quieran. -Dijo al fin y festejamos.

*Serena POV*

CONTINUARÁ...

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